“Queremos que la historia se disfrute con los cinco sentidos”: Entrevista a “La Odisea de la Historia”

La Odisea de la Historia es una empresa con el objetivo de divulgar la historia a través de experiencias. Este reto empresarial lo han fundado los jóvenes Carlos Jiménez y Moisés Hidalgo. Ambos nos han concedido una entrevista en Archivoz para contarnos esta aventura y el contacto con los archivos.

(Archivoz) Bienvenidos Carlos y Moisés, y muchas gracias por colaborar con Archivoz.es. Os agradecemos enormemente el hacernos partícipes de La Odisea de la Historia, debido al gran desafío que plantea el abrirse hueco en el mundo cultural hispalense. ¿Nos podéis dar las razones por las cuales hicisteis la Licenciatura de Humanidades? ¿y os decantasteis por una especialización en historia?

(Moisés) Bueno, creo que a los dos siempre nos ha gustado la historia. En mi caso ha sido un poco culpa de la inercia y la casualidad. Siempre he tenido claro que era de letras, la historia me encantaba, pero también me gustaban otras cosas. Me decanté por la licenciatura de humanidades porque tenía un plan de estudios muy abierto donde se tocaban muchos de los palos que me gustaban (de hecho, casi todos). Fue en los últimos años de carrera cuando me decanté por la historia. Me empecé a entusiasmar con un trabajo que tuve que realizar para la asignatura de Historia Contemporánea y, una vez acabado, el profesor me animó a seguir investigando porque pensaba que podía salir una tesis de ahí. Me fui metiendo cada vez más y me di cuenta de que la investigación me gustaba. Como ya digo, fue un poco mezcla de inercia y azar, y siempre digo que si otras circunstancias se hubieran dado, podría haber acabado estudiando, filosofía o filología clásica en vez de historia.

(Carlos) Yo siempre he sentido fascinación por la historia y sobre todo por la historia antigua. Desde pequeño me quedaba embobado con las películas de Indiana Jones y soñaba con estudiar a las momias cuando fuera mayor. No sé exactamente de dónde viene esa fascinación por el mundo antiguo, pero es algo que siempre he tenido. Cuando tuve que elegir la carrera descubrí el grado de Humanidades, que mezclaba la historia con otras cosas que también me encantaban. Me pareció precioso y me lancé a hacerlo de cabeza, y aún hoy sigo alegrando por haberlo hecho.

(Archivoz) ¿Y en esos estudios, era la asignatura de archivística obligatoria?

(M) En mi caso sí, porque escogí ese itinerario curricular, y si querías seguirlo tenías que cursar una asignatura llamada “Archivística”, tal cual. Creo que el caso de Carlos es un poco diferente, porque en los grados ya desaparecieron las especializaciones.

(C) Claro, en el grado ya no pude tener esa asignatura, así que fue un poco diferente. Lo poco que dimos de archivística fue parcialmente en una asignatura de “TICs”, donde trabajamos con PARES y alguna otra herramienta similar. La verdad es que fue más adelante, en el máster, cuando empecé a relacionarme más con el mundo de los archivos.

(Archivoz) ¿Os pareció adecuado el programa de formación? ¿Realizasteis actividades prácticas?

(C) Sí, puedo decir que aprendí, pero, como he dicho, lo que vi fue poco. Recuerdo que realizamos algunas actividades prácticas con PARES que me resultaron bastante útiles.

(M) Puedo decir que aprendí bastante con la asignatura Archivística. Creo que fue en tercer año de la Licenciatura y hasta ese momento la verdad es que no me había acercado al mundo de los archivos. Además realicé las prácticas de la carrera en un archivo intermedio, en la Delegación del Gobierno en Andalucía, en el que también aprendí mucho. La verdad es que todo esto fue muy útil para conocer la naturaleza y funcionamiento de los archivos, y me acordé bastante de estos conocimientos cuando tuve que manejar documentación de archivo para mi Trabajo de Fin de Máster.

(C) También recuerdo una actividad práctica muy enriquecedora, el “Tour Archivístico”: un viaje que hacíamos visitando distintos archivos históricos españoles, como el Histórico Nacional, el de Simancas y el de la Chancillería de Valladolid.

(M) Sí, yo también tuve la oportunidad de hacer el mismo viaje. De hecho, fui dos veces.

(Risas)

(Archivoz)  Como historiadores, ¿Qué relación habéis tenido con archivos o centros de documentación?

(M) Para mi Trabajo Fin de Máster tuve que manejar una documentación del Archivo del Congreso de los Diputados que estaba prácticamente sin trabajar. Contado brevemente, mi investigación se centraba en el discurso agrarista del Andalucismo histórico en la II República, y la documentación con la que trabajé se encuadraba en torno a los debates sobre la reforma agraria republicana. Era una documentación muy curiosa: cuando se estaba debatiendo en el parlamento esta reforma agraria se abrió un plazo que cualquier interesado mandara sus opiniones, propuestas e inquietudes. Se recibieron muchos documentos de lo más variopintos, enviados por sindicatos, cámaras agrarias, hermandades de labradores, juristas, y también por meros interesados en el tema.

(Archivoz) ¿Qué herramientas encontráis útil tras cursar esos estudios?

(C) Bueno, sobre todo, de lo que nos han dotado estos estudios es de una comprensión clara del mundo archivístico y documentalista. Esto es muy importante y ahora con La Odisea de la Historia nos estamos dando más cuenta que nunca. Me explico: unos conocimientos tales no hacen que seas un experto en todos los temas (algo, de hecho, imposible), pero te enseña a localizar la información, sabes cómo se llega a las fuentes. Tener criterio en este sentido es la mitad del trabajo del historiador… si no más.

(Archivoz) ¿Cómo surge La Odisea de la Historia?

(M) Nos conocimos en Italia, en una de las campañas de excavaciones arqueológicas del Teatro Greco de Villa Adriana (Tívoli), que eran llevadas a cabo por el área de arqueología de la UPO. Allí congeniamos bastante bien, nos dimos cuenta que aparte de compartir ciertos gustos teníamos ambos la misma actitud con respecto a la universidad. Los dos pensábamos que estudiar debía ser mucho más que ir a clase. De allí salieron primeros proyectos: revistas de humanidades, tertulias literarias, ideas de posibles negocios… teníamos muchas ideas, aunque la mayoría eran locuras (risas)… pero bueno, teníamos mucha imaginación y parecía que teníamos claro que queríamos vivir de las humanidades de alguna forma un poco diferente. Seguimos manteniendo el contacto y planeando cosas varios años hasta que llegó la hora en la que decidimos hacer el doctorado, fue entonces, cuando empezamos a darle forma a La Odisea y a apostar seriamente por esta idea.

(C) Es decir, las dificultades que encontrábamos para financiar nuestras investigaciones de doctorado fueron las que nos empujaron a emprender. Conseguir una beca era (y sigue siendo) muy complicado, así que había que buscar una alternativa.

(Archivoz) ¿Qué fuentes consultáis para crear las actividades monográficas en la ciudad de Sevilla?

(C) Depende de la actividad, pero siempre tenemos claro que una de las cosas que nos diferencian del resto de empresas de turismo cultural es precisamente el rigor, el basarnos en la investigación. Lo primero que hacemos cuando apostamos por un tema es un barrido bibliográfico, viendo lo que hay publicado, el nivel y la actualidad del tema. Luego, el siguiente paso lógico, cuando ya vamos teniendo una idea y el tema va cogiendo algo de forma, contactamos con expertos que nos puedan aportar alguna idea, es una ventaja de seguir en la universidad. Los archivos suelen ser el último paso, aunque no siempre llegamos a ese nivel, depende de la temática, insisto. Estamos trabajando ahora, por ejemplo, en el tema de la peste en Sevilla, y para esa actividad sí que hemos consultado algunos documentos de archivo de algunas iglesias. Ahora también estamos trabajando en una actividad sobre las brujas, y también queremos consultar fuentes primarias de procesos inquisitoriales, que creemos que pueden aportar bastante a la hora de acercar la historia a los interesados por el tema.

(Archivoz) ¿Son vuestros clientes capaces de valorar el rigor histórico que demostráis gracias a la investigación realizada en archivos y centros de documentación?

(M) Creemos que sí… o al menos eso queremos creer (Risas)

(C) Sí, claro, nos gusta pensar que es una de las cosas que nos diferencia del resto de empresas del sector. No queremos quedarnos en la historia superficial, en la “historia Wikipedia”, la información facilona y sin poco que aportar. Nosotros buscamos darle una vuelta más, crear discursos novedosos basados en la investigación de calidad, guiándonos siempre por el espíritu de la escuela de Annales, que es sin duda nuestro referente historiográfico más notable.

(Archivoz) ¿Me puedes poner algún proyecto ya realizado o en desarrollo?

(M) Bueno, tenemos básicamente dos tipos distintos de actividades: las rutas y los talleres. Ejemplo de lo primero es “Sexo, amor y vino en la Antigua Roma”, en el que hacemos un recorrido muy diferente por el Museo Arqueológico de Sevilla, explicando los roles sexuales y su relación con el vino, para después pasar a hacer una cata de vinos de la empresa Baetica, un grupo de arqueólogos-enólogos que ha conseguido reproducir el sabor del vino tal y como lo tomaban los antiguos romanos. De lo segundo tenemos “La Noche Vikinga”, un coloquio/degustación en el que realizamos un discurso muy desmitificador sobre la figura de los vikingos, que tanta ficción ha inspirado. Nuestras explicaciones se van intercalando con una degustación de platos de inspiración vikinga, una cata de hidromiel y un espectáculo de lucha con especialistas contratados.

(C) Creemos que se entiende bien nuestra actitud. Queremos que la historia se disfrute con los cinco sentidos y que, por supuesto, sea divertida a la vez que interesante.

(Archivoz)  A priori, parece difícil conjugar en la misma frase las palabras “historia” y “start-up” y, sin embargo, la idea de la Odisea de la Historia es atractiva e innovadora. ¿Cuáles han sido los retos a la hora de planificar vuestro proyecto empresarial?

(C) Bueno, queríamos salirnos del camino trillado de las típicas visitas guiadas, así que sobre todo era crear un tipo de actividades que fuera innovadora, con contenido novedoso, basado en la investigación, como ya hemos dicho. Esto puedo ser un salto mortal al vacío. No teníamos ni idea de cómo enfrentarnos a la creación de una start-up, teníamos muchas ideas porque somos personas muy creativas, pero de temas empresariales… imagínate. Así que arrancar con este proyecto, darle forma y en apenas unos meses estar funcionando ya es todo un reto que hemos superado.

(M) Desde luego, ahora queda seguir dándole forma, consolidar un catálogo de actividades atractivo y sólido, y ampliar el espectro de clientes, proveedores y colaboradores. Eso es lo que hemos tenido que hacer hasta ahora, pero todo ha sido tan rápido que prácticamente no nos hemos dado cuenta, ahora que ya hemos alcanzado un buen ritmo tenemos que detenernos más en estas cuestiones.

(Archivoz) ¿Te gustaría contarnos algo más acerca de tu experiencia en los archivos o en relación con La Odisea de la Historia?

(C) Pues que como ya ha dicho mi compañero todo ha ido muy rápido, llevamos solo unos meses y la gente nos pregunta que cuántos años llevamos con esto (risas). No es broma. Después de este primer impulso tenemos que trabajar en la ampliación del catálogo, que es fundamental. Por ello, tenemos la intención de consultar fuentes primarias para las nuevas actividades, para innovar en el discurso histórico no sólo en el aspecto, por así decirlo, divulgativo, sino también en el científico.

(Archivoz) Muchas gracias!

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *