Alonso Estrada

Doctor en Documentación por la Universidad Carlos III de Madrid. Licenciado y Bachiller en Bibliotecología y Ciencias de la Información por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Docente principal de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas. Impartió Cátedra Extraordinaria en Ética y Derecho a la Información en la de la en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM - México.

Ejercicio del secreto profesional en periodistas, bibliotecarios y archivistas

Introducción

Es obvio que en la actualidad los principios y valores de las profesiones ligadas a la información evolucionan constantemente y deben adecuarse a los cambios que imponen las tecnologías de la información y comunicación (TIC), especialmente en relación con el secreto profesional. En efecto, las TIC trajeron consigo el manejo intensivo de datos (personales, públicos y administrativos) y son múltiples las profesiones u oficios que tienen la obligación de guardar secreto profesional; de tal forma, que no solo los sacerdotes, abogados, médicos y periodistas tienen este privilegio, sino que se ha ampliado a otras profesiones justamente ante la irrupción de las TIC en las diferentes esferas de la actividad humana. El secreto profesional es un deber y derecho que tienen los profesionales de mantener la confidencialidad de la información que han recibido de sus usuarios o fuentes y por esta razón es necesario reflexionar acerca del secreto profesional.

Ejercicio del secreto profesional
Periodistas

De las profesiones elegidas, quizás la más desarrollada en términos de secreto profesional es la del periodismo. El profesional está facultado para negarse a revelar la identidad de sus fuentes de información y a entregar material informativo que pueda conducir a la revelación de las mismas y que puede valer ante la empresa para la que trabaja, ante las autoridades administrativas y judiciales. En muchas profesiones u oficios se coincide en no revelar la “fuente” de información y esa es la diferencia principal del periodista con los otros secretos profesionales; estas profesiones u oficios consideran que la información recibida en confidencial no es divulgable (lo que le da la categoría de “secreto”); en cambio, el periodista recibe la información y la ofrece públicamente; aunque la relación con las fuentes y el material informativo deben responder a un principio periodístico que exige corroborar y contrastar la información, así como, confirmar la veracidad e interés público general de la misma.

Bibliotecarios

No es extraño que a los bibliotecarios se les demande la divulgación de información utilizada por el usuario que proviene de solicitudes de los padres, colegas, profesores, investigadores e inclusive organizaciones gubernamentales ante el deseo de conocer el consumo de información de hijos, trabajos de investigación de colegas; por estas razones, tiene prevalencia el secreto profesional, porque evita que se indague sobre temas o cuestiones de interés y posibilita leer y ver la información sin temer el juicio, la vigilancia, castigo, o el ostracismo; ahora las redes sociales es un nuevo desafío por la continua vulneración de la confidencialidad y la vigilancia global.

Muchas de las actividades que realizan los ciudadanos y profesionales con respecto a la información no podrían llevarse a cabo sin el desarrollo de la doctrina y principios que la libertad intelectual (intellectual freedom) como principio fundamental. La libertad intelectual permite el acceso equitativamente a todo tipo de información, sin ningún tipo de censura o prohibición, permite reflejar diferentes tipos de opiniones y prevalecer la libertad de expresión e información que debe conjugarse con el respeto a la intimidad; una dualidad particular necesaria en la práctica de la libertad intelectual

La libertad intelectual permite el acceso a la información, la confidencialidad y la privacidad. El acceso significa simplemente la ruptura de las barreras de información y una posibilidad de obtener una amplia diversidad de opiniones y de oportunidades; impide y se opone directamente al control, manipulación o censura de la información. Existe una dicotomía exige libertad para el uso de la información y confidencialidad de los datos personales y sensibles.

Archivistas

Los archivistas no tienen una doctrina muy desarrollada sobre el secreto profesional pero basan o delinean sus principios en la legislación relativa a los archivos, el acceso a la información o la protección de datos personales y los conjuga con la ética profesional existente. Las actividades de los archivistas se centran primordialmente en el resguardo de la documentación pública o gubernamental.

La Associació-d’Arxivers-de-Catalunya menciona como deber del archivista “no divulgar ni utilizar nunca de forma ilícita, en beneficio propio o de terceros, o de forma que pueda perjudicar una persona física o jurídica, la información custodiada o recogida en el curso de su actividad” (Art. 4.6); expresa un comportamiento ético, sobre la información que maneja o custodia debido al valor de los datos que maneja y las implicancia que podría generar la divulgación; por eso, el archivista debe tener la obligación de ejercer el secreto profesional sobre la información que las administraciones han confiado a él.

El archivista deberá empeñarse para facilitar, en la forma más amplia, el acceso a los archivos para todo aquello que se relacione con el interés público; pero deberá ceñirse estrictamente a cualquier disposición que limite o restrinja su uso y resguarde datos sensibles. Dentro de los límites de su presupuesto y de acuerdo con las circunstancias, deberá trabajar sin descanso por la mayor difusión y publicidad, haciendo que los documentos bajo su custodia sean fácilmente conocidos por todos aquellos a quienes pueda interesar, ya sea mediante publicaciones o a través de consultas personales.

Conclusiones

El secreto profesional es un deber, derecho y obligación, así como una condición que se ejerce desde la práctica en las profesiones; es un privilegio otorgado por la sociedad e identifica a los sujetos en los que recae el secreto profesional, en este caso, periodistas, bibliotecarios y archivistas, siendo una condición indispensable el ejercicio profesional activo. La confidencialidad del secreto de los datos personales y los datos sensibles es un principio en los bibliotecarios y los archivistas; mientras que los periodistas pueden vulnerar la confidencialidad de los datos personales si existe un interés público o hay un hecho noticioso.

 

Extracto de: Estrada-Cuzcano, A., & Alfaro-Mendives, K. (2017). Análisis comparativo del secreto profesional desde la perspectiva del ejercicio de las disciplinas informativas: periodistas, bibliotecarios y archivistas. Revista española de Documentación Científica, 40(2), e176. doi: http://dx.doi.org/10.3989/redc.2017.2.1406