Carmen Martínez

Carmen Martínez Martín es profesora titular jubilada y Doctora cum laude (1986) en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid. Ocupada en distintos contenidos de la historia de España y sobretodo América, ha publicado tres libros, comisionado exposiciones, participado en congresos internaciones y otros eventos culturales. Tiene sucesivos estudios en base a documentación de archivos y bibliotecas y actualmente se encuentra en una labor de investigación sobre las raíces de los riojanos que llevaron a cabo gestas de descubrimientos, conquistas, emigración en España y tierras americanas.

«La digitalización es fundamental pero respaldada con una investigación para que sea accesible y concienzudamente realizada»: entrevista a Carmen Martínez Martín, profesora jubilada de la UCM e investigadora

Hablamos con Carmen Martínez Martín, Dra. en Geografía e Historia y profesora jubilada de la Universidad Complutense de Madrid, ha participado en exposiciones, más de veinte congresos y casi cuarenta publicaciones. Actualmente sigue con sus investigaciones históricas y por ello queremos agradecer su participación publicando con nosotros el artículo «El curioso testamento de un archivero de la Catedral de Sevilla en el siglo XVIII» disponible en Archivoz. Queremos daros a conocer de primera mano la experiencia y recomendaciones de una investigadora que ha visto el cambio tecnológico en los archivos y centros documentales españoles a lo largo de los últimos cuarenta años y que sigue en constante cambio gracias a la globalización.

Primeramente, muchas gracias por su tiempo y por publicar con nosotros previamente, tras su larga trayectoria en el campo de la investigación nos gustaría hacerle unas preguntas como frecuente usuaria de los archivos para ver las ventajas y desventajas que se plantean en el panorama actual de la archivística y divulgación de sus fondos.

(Archivoz) ¿Cuándo y por qué comenzó su andadura en los archivos?

(Carmen Martínez Martín) Mis inicios fueron hace unos cuarenta años cuando realicé mi tesina y en 1986 mi tesis doctoral «Análisis locacional en la región del bajo Guadalquivir». Al no haber suficiente información acerca de mis investigaciones tuve que recurrir a las fuentes originales, la utilización de los archivos en aquel entonces era muy dispar dependiendo del material (estadística, mapa, etc), tipo de archivo, facilidades, etc. todo dependía del lugar a visitar y el tema específico que tenía entre manos. Por ello, recurrí a el Instituto Nacional de Estadística, Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, cartoteca de la Biblioteca Nacional y algunos municipios del antiguo Reino de Sevilla, gracias a todos esos datos recopilados conformé mis primeras publicaciones.

(Archivoz) ¿Qué tipo de investigaciones ha llevado a cabo a lo largo de su vida profesional?

(CMM) Fundamentalmente investigaciones históricas y principalmente del continente americano desde que entré en el Departamento de Historia de América I de la UCM, que me adentró en esta temática. De capital importancia han sido las instituciones oficiales del estado español como el Archivo General de Indias, la Biblioteca del Museo Naval (cartografía principalmente), el Archivo Histórico Nacional, Biblioteca Nacional, Real Academia de la Historia, Chancillería de Valladolid, Archivo General de Simancas y en algunos casos extranjeros como el Archivo de la Nación de la República Argentina. Evidentemente muchas más fuentes han sido consultadas a lo largo de mi trayectoria, puntualmente la British Library o webs como Europeana con acceso a los fondos de tantísimas instituciones europeas.

(Archivoz) ¿Con qué dificultades o trabas se ha encontrado a la hora de visitar presencialmente estas instituciones?

(CMM) En los archivos estatales y provinciales no me he encontrado con especial dificultad a excepción del recortado horario matinal que se ha visto reducido a lo largo de los años, en algunos casos había horario de tarde, pero cada vez es menos usual, aunque el más amplio es en la Biblioteca Nacional. Aparte de los oficiales están los eclesiásticos que igualmente he consultado con frecuencia cuando ha sido posible; estos centros son de una gran dificultad de acceso y no tienen un buen servicio, las directrices para su acceso son variadas y complicadas, primero hay que realizar una solicitud para consultar sus fondos, posteriormente y una vez que contestan se debe acordar una fecha y hora ya que no tienen un horario establecido. Es igualmente difícil localizar la ubicación donde se salvaguardan esos documentos a consultar por lo que nunca sabes con lo que te puedes encontrar ya que la común excusa es la quema de los mismos en la Guerra Civil; por ejemplo, los libros parroquiales se encuentran o bien en las parroquias o en los archivos diocesanos de la provincia sin razón explícita. Uno de los más dificultosos con los que me he encontrado ha sido el Archivo Diocesano de Logroño con meses de espera para una cita, la cual no permiten que sean de dos días consecutivos. Además, hay que añadir la carestía de la reprografía que es extremadamente elevada en comparación con la mayoría de los centros dependientes del Estado, igualmente siempre podemos encontrar excepciones como el Archivo General del Arzobispado de Sevilla por su buen funcionamiento y la profesionalidad de sus archiveras.

(Archivoz) ¿Supuso una ventaja el salto a la digitalización de los fondos? ¿Encuentra las webs de los archivos y centros documentales accesibles?

(CMM) Para la investigación ha sido una revolución maravillosa, no es necesario desplazarse, no se encarece la reproducción de la documentación ya que no supone un gasto específico para el investigador. Me gustaría destacar PARES que ya contiene muchos documentos digitalizados, ojalá sea posible incrementar el número de digitalizaciones en los próximos años, es muy notable el vacío que actualmente se percibe en las antiguas salas de investigadores gracias al acceso online que expande el patrimonio español fuera de sus muros que los albergan y de nuestras fronteras. La Biblioteca Digital Hispánica es otra fuente importantísima actual gracias a la calidad de sus digitalizaciones en el campo de los grabados y cartografía, que son de extremada delicadeza y diverso formato por lo que se percibe la gran inversión realizada para la obtención de escáneres de gran tamaño. Hay que añadir que además de la digitalización, son de extrema ayuda los comentarios técnicos que acompañan a las imágenes, la descripción física, notas, publicaciones en las cuales se menciona, etc, facilitando la consulta y fuentes para el nuevo investigador. Otra fuente que manejo a menudo y que me parece excelente, es el Opac del Ministerio de Defensa que reúne las bibliotecas históricas importantes con un buscador accesible y rico en información, principalmente la he consultado para fondo antiguo y sobretodo cartografía mencionando la cartoteca correspondiente a visitar para la consulta presencial.

(Archivoz) ¿Qué recomendaciones daría a los que comienzan su andadura en la investigación histórica? ¿Herramientas o directrices a seguir?

(CMM) Principalmente que tomen especial atención a las asignaturas de Técnicas de Investigación Histórica de cada departamento en el caso de la UCM, complementar esa formación con paleografía para adaptarse a la lectura de diversas grafías y aprender a realizar una adecuada transcripción de los manuscritos. Es fundamental el manejo de las páginas web, las búsquedas en los metabuscadores de documentación y saber si se ha escrito o no sobre el objeto de la investigación antes de adentrarse en tan ardua tarea, así se puede saber lo que queda por resolver y completar de las investigaciones ya realizadas o darle un giro diferente. En muchos casos, los mismos archivos se ocupan de señalar en la documentación alguna bibliografía al respecto, facilitando el manejo de la misma o dando noticia de lo que hasta ahora se ha realizado. No cabe decir que la citación de algunas fuentes es compleja y esencial, siguiendo un mismo formato internacional que permita seguir conectando el mundo del conocimiento en la web y de la investigación, además de dar crédito a otros investigadores que han publicado al respecto del mismo tema.

(Archivoz) ¿Cómo ve el futuro de los archivos, la documentación y los datos de cara a un futuro gracias a las nuevas tecnologías, la globalización y la comunicación?

(CMM) Primeramente sería ideal la normalización de estos centros, tras la nueva ley de copyright de la facilidad de hacer fotos en algunos centros va en detrimento de los que no lo permiten, en el Archivo Provincial de Cádiz me permite aprovechar mucho más mi tiempo, realizando las fotografías necesarias que posteriormente puedo analizar con detalle en casa. En cambio, el Archivo Provincial de Sevilla no lo permite, no lo tiene digitalizado y además las fotocopias tardan demasiado en llegar, lo que te obliga a ir presencialmente durante largas jornadas; además, esto ha producido un colapso y una escasez de puestos en la sala de investigadores, teniendo una necesidad mayor de  funcionariado para dar un servicio adecuado, la documentación que albergan y que consulto principalmente son los protocolos  que en algunos años pueden ser exageradamente abultados y su manejo complicado ocupando más espacio físico en la sala.

El aumento de la digitalización es fundamental pero respaldada con una investigación para que sea accesible y concienzudamente realizada, bajo un contexto que permita ligar la información en la red. Gracias a internet y los metabuscadores, por ejemplo del Catálogo Colectivo de Patrimonio Bibliográfico permite buscar en varios centros a la vez; a la larga, la normalización y la investigación permitiría conectar la documentación, actualmente un mismo personaje se puede investigar en diversos centros, uno de los personajes que estudié tiene su correspondencia en varios centros, una gran parte venía del conducto de ministro de estado y el otro venía por naval por lo que se encuentra dispersa y poco conectada.

(Archivoz) ¿Qué investigadores tiene entre manos y qué centros son los que últimamente consulta?

(CMM) Actualmente tengo varias líneas de investigación en marcha, me encuentro terminando un estudio sobre cartografía histórica del Estrecho de Magallanes, con una abundantísima información que he recuperado de cartotecas históricas y bibliografía. La otra investigación es acerca de los riojanos durante el S. XVIII en Sevilla, me hace visitar con frecuencia los protocolos de esta ciudad y de Cádiz, además del gran interés que tiene el Archivo Municipal de Sevilla con un gran servicio y un rico fondo. Y por último y de carácter más personal, la realización de un estudio genealógico familiar que me hizo visitar el archivo de Lora del Río y Villaverde del Río (Sevilla) con la dificultad de la necesidad de un permiso judicial de extrema complejidad y que nunca me han concedido para poder acceder a los padrones municipales del S.XVIII en este caso.

Finalmente, y como cierre me gustaría mencionar que la lacra del estudioso es la falta de conocimiento acerca de cómo se han formado los archivos y documentación que se alberga en cada centro y porqué, puesto que puedes encontrar documentación del mismo tema en archivos diferentes, por lo que sería necesario tener más personal que previamente investigue los fondos antes de ponerlos en internet.

Muchas gracias por participar en Archivoz y darnos a conocer su opinión personal acerca de la situación de los archivos españoles, le deseamos todo lo mejor en las próximas publicaciones e investigaciones.

El curioso testamento de un archivero de la Catedral de Sevilla en el siglo XVIII

El testamento constituye un documento, ante notario, que pone de manifiesto las inquietudes del testador ante la proximidad de su muerte. Aunque su contenido varía según la época que le toca vivir, incluyen claúsulas sobre los herederos y albaceas y las normas a seguir tras el fallecimiento, particularmente y en el caso que nos ocupa del siglo XVIII, suelen tener un gran carácter religioso con la mención de las misas por su alma, dónde pedían ser sepultados, detallan el acompañamiento del féretro, donaciones a las Obras Pías, etc.

Menos frecuentes son las informaciones sobre las actividades profesionales del testador, en ocasiones salen a luz aspectos aún pendientes sobre deudas y cobros, a veces legan sus puestos de trabajos a hijos y parientes. Sin embargo, los testamentos no suelen contener cláusulas que reivindiquen sus actividades en cargos oficiales, porque solían ser vitalicios en la época, sólo en contadas ocasiones sacan a la luz sus puestos en la administración. De ahí la curiosidad que despierta el testamento de Gaspar Pérez Sáenz de la Calle, encontrado en el Archivo de Protocolo de Sevilla, natural de Santo Domingo de la Calzada (La Rioja) y asentado en Sevilla donde se casó en 1695 con Isabel de Lara de Villalba del Alcor en la iglesia de Santa Catalina. 1

Residente en la ciudad de Sevilla, testó el 14 de septiembre de 1748 ante el escribano Luis Palacios, donde dejando aparte otras cuestiones propias del entierro y herencia, contiene una extensa cláusula con informaciones desconocidas sobre los servicios realizados en su vida con la dignidad arzobispal de Sevilla desde el año 1694. De ello se deduce que fue archivero de los Tribunales Eclesiásticos por los señores prelados, alaba su elección al decir que el trabajo con «esmero celo y eficacia, en desempeño de sus recomendables confianzas, mereciendo como trasmitiendo al dean y cabildo la aceptación ha sido en los archivos de los tribunales eclesiasticos, en el que estan depositado la mayor confianza y cuidado de los señores prelados, por la importancia que se sigue a la dignidad y al público en los papeles ejemplares antiguos que se conservan en los referidos archivos«. Por tanto, pone de manifiesto su satisfacción en la elección a su persona y la trascendencia de su trabajo en la Iglesia Catedral de Sevilla.

Nombrado notario archivista en 1711 por el arzobispo Manuel Arias y Porres (1702-1717), al respecto debemos aclarar que formó parte de la Santa Metropolitana y Patriarcal Iglesia Catedral de Sevilla, que acumulaba documentos desde su fundación por el Rey Fernando el Santo tras la conquista de Sevilla, un generoso patrimonio incrementado en la etapa siguiente. En razón de sus fondos documentales puede ser considerado el más importante de los archivos catedralicios de España desde la Edad Media. Su Deán y Cabildo se ocuparon de la organización de los papeles guardados en arcas o «almarios» y hasta comienzos de la Edad Moderna no llegan noticias certeras sobre la ardua labor de organización de los mismos, momento en el que se nombró una comisión para la organización de los fondos. De entonces es el inventario mandado hacer durante el cardenal Alonso Manrique de Lara (1523-1538) que rigió hasta 1698, año que estaba ya en estas tareas el archivero Gaspar Sáenz.

De capital importancia fue en la última fecha la labor archivística del señor canónigo de la catedral Juan de Loaysa hasta su fallecimiento en 1709, sin lograr completarla. Su método de trabajo fue continuado por el procurador mayor Francisco Losada y Ledesma a cuyas órdenes trabajó un grupo de archiveros hasta el 31 de diciembre de 1720 2. Entre ellos debió estar el caso que revisamos, aunque no ha sido posible encontrar y corroborar esta información al respecto. El mismo Gaspar comenta en el testamento que aparte de su asistencia diaria, tuvo cuatro empleados «a veces mayor numero a sus espensas coste y sueldo, que el papel de escritorio encuadernacion conservar los papeles en legasados gaste de mi caudal una suma considerable, sin lograr la mas leve ayuda de costa por haber fallecido antes de su conclusion el señor Arias». Fruto de este ingente trabajo realizando en equipo es el «Inventario Protocolo Universal de todos los papeles que hay en esta Santa Iglesia» 3. El cual menciona «son 48 cajones, el refiere que eran un total 507 inventarios, que se compone de 47 libros de folio encuadernados, un protocolo marca mayor, hasta 1722 en que se finalizo esta importante obra«.

El primer volumen aclara que «Loaisa trabajó haciendo legajos. muerto nombro de archivista a los señores Diego de Victoria Y Carvajal canonigo y Tomas Santos racionero, y después Conrado Monteverde prebendado en los que cayo el zelo de Loaysa«. Sin embargo, Gaspar dice que trabajó por un periodo de 11 años. Desde entonces se conservan 22 volúmenes del referido inventario que podemos consultar en el Archivo de la Catedral de Sevilla, en la catalogación actual se hubican en la sección IX: Fondo Histórico General, que comenzó su ejecución 11 de octubre de 1709, un inventario de todos los papeles en forma de protocolo, hasta el 31 de diciembre de 1720.

Se compone de 48 caxones de documentos y un índice final abecedario de los papeles contenidos en ellos. Son libros de gran tamaño, el número 11 del inventario contiene los caxones 1, 2 y 3 (36,5 x 25 x 9 cms), que ha sido re-encuadernado en piel con decoraciones en oro, muy deteriorada y cierres metálicos contemporáneos; en su interior el papel es verjurado con diversas filigranas, con tinta parda y negra y en buen estado de conservación (los restantes libros mantienen un formato análogo). Estos caxones contienen los resúmenes manuscritos de los documentos, de carácter misceláneo, clasificados por cajones, legajos y número; por tanto van agrupados los fondos medievales (diplomáticos e históricos, a veces en pergaminos pontificios, reales y eclesiásticos) de particular interés, con otros sin guardar relación temática ni cronológica. Aunque estarían entre los documentos guardados en los fondos actuales, algunos desaparecieron, sobre todo en la Desamortización de los bienes temporales del Cabildo al final del siglo XIX, o a consecuencia del abandono que sufrió el archivo a partir de la desamortización.

Otro aspecto que debió realizar el archivero que revisamos fue la búsqueda de papeles para garantizar los derechos de las capellanías que quedaban vacantes. El titulo de notario archivista de 1711 lo tuvo «con el fin y animo de entender la confianza de los papeles, sin orden, ni cordinacion era dificil encontrase los papeles, sus defensas y justificacion de sus genealogias para las infinitas capellanias que lo comprende este dilatado arzobispado, de esta confusion las quejas de las personas eran reiteradas. Añade estaba sin sueldo alguno ni otro emolumentos más que los aprovechamientos, que segun arancel producen las busquedas, testimonios y complusas que se solicitan». Se han encontrado documentadas varias certificaciones de 1719, en calidad de notario contador de Fábrica de Catedral de Sevilla, a «cuyo cargo están los archivos de los tribunales eclesiásticos de Sevilla y su arzobispado, de los papeles y autos que custodia relativos a capellanías y otras dotaciones» 4. Al respecto refiere que «al trabajo indispensable de dos tres y cuatro meses que anualmente es preciso tener para recoger de los oficios los pleitos conclusos, reconocerlos, inventariarlos y colocarlos en su respectivo lugar siguiendo el orden de su recibimiento, por lo que no ha habido, ni tenido, recompensa alguna de tan crecido trabajo».

Deja entrever que se encargó de hacer la misma separación, reconocimiento e inspección de los muchos papeles que igualmente tenía el archivo del juzgado de la Santa Iglesia que estaba separado del antecedente. Amplió la obra con la anuencia y orden del exmo Sr. Luis de Salcedo y Azcona, al frente del arzobispado entre 1722-1741. Se trasportaron al sitio donde estaban, y depositaron dentro de la misma iglesia bajo su cuidado en los cuartos que se usan sobre las oficinas, donde permanecieron hasta que concluida la obra se volvieron a colocar en las piezas y sitios anteriores. E igualmente gastó parte de su caudal, añade que le quedó el sentimiento de no haber podido hacer inventario igual que el anterior por falta de medios.

Por todo ello, «pide al infante cardenal arzobispo de la ciudad, don Luis Antonio Jaime de Borbon (1741-1754) y a los ilustrados señores dean y cabildo que luego que dios nuestro señor sea servido llevarme a su eterno descanso, como lo espero y confio de su infinita misericordia, se digne en consideracion de este servicio hecho a la dignidad y al publico atender el merito tenido en mas de 54 años de servicio». Lo que pretende hacer extensivo a sus hijos Gaspar y Joseph, ambos presbíteros, por haber asistido con él a todo durante su enfermedad y la falta de caudal, debiendo conservarlos en los referidos archivos durante sus vidas, justifica que por este medio puedan asegurar su manutención y contribuyan a la de su madre, hermanas, y familia. Pudiendo ambos «perfecionar y disponer el inventario que falta del archivo del juzgado de la iglesia, que deberán entregar los libros por inventario con recibo del archivista en la Secretaria de Camara o en las notarias mayores del provisorato y juzgado de la iglesia para que cualquier novedad se puedan pedir y no experimenten extraño alguno por lo que importa su conservacion a la dignidad». Y suplica en el testamento a su Alteza Real y al señor prelado que al tiempo de su fallecimiento fuere de esta santa iglesia, «haciendo como hago gracias y donacion en favor de la dignidad arzobispal de los referidos libros y de todo el caudal que he gastado y distribuido que pueda corresponder a mi trabajo».

Bibliografía
  1. Archivo Histórico Provincial de Sevilla. Protocolo, Leg. 8754, fols. 764-770v.
  2. Rubio Merino, Pedro. Archivo de la Santa Metropolitana y Patriarcal iglesia catedral de Sevilla. Madrid, 1987.
  3. Fondo Capitular. Seccion O, libro 11. Inventario Protocolo Universal.
  4. Sección IX, serie Fondo Histórico General, Leg. 11274, doc. 48.