Manuel Muñoz Clares

Manuel Muñoz Clares (Murcia 1959), licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Murcia, trabaja desde 1986 en el Archivo Municipal de Lorca. Su investigación se orienta, principalmente, a la pintura y pintores de los siglos XVII y XVIII del ámbito lorquino, destacando dos monografías publicadas de Pedro Camacho Felices de Alisén (1988) y Miguel de Toledo (1993). Al margen de esa actividad vertebral, también ha publicado sobre iconografía, grabado, fotografía y el fenómeno de la Semana Santa de Lorca y sus bordados, temas que ha desarrollado en monografías y catálogos, conferencias, comunicaciones a congresos y diversos artículos. Participa en la historia del franciscanismo regional con monografías y artículos enfocados principalmente a establecimientos franciscanos de Lorca. Colaborador de la Gran Enciclopedia de la Región de Murcia, forma parte del comité científico del Proyecto HUELLAS, en donde redactó capítulos de los libros dedicados a Salzillo (2007) y Roque López (2012) y es codirector de la revista CLAVIS. Desde 1998 pertenece, como correspondiente, a la Real Academia Alfonso X el Sabio.

“A la mañana siguiente del terremoto se comenzaron a recibir peticiones de expedientes de obra mayor de aquellos edificios más gravemente afectados”: Entrevista a Manuel Muñoz Clares, profesional del archivo municipal de Lorca.

Archivoz ha querido contactar con los profesionales del Archivo Municipal de Lorca para la importancia que tuvo el archivo tras los gravísimos terremotos que asolaron la ciudad de Lorca (Murcia) en el año 2.011. Entrevistamos a Manuel Muñoz Clares profesional del archivo desde 1.986.

(Archivoz) Manuel, ante todo gracias por atendernos, ¿Cuándo se crea el Archivo Municipal de Lorca?

(Manuel MuñozEl Archivo Municipal se remonta a los primeros años del concejo medieval, cuando en el arca de las tres llaves comenzaron a custodiarse los documentos de mayor importancia, tales como privilegios sobre donaciones de castillos y tierras, o concesión de franquezas y exenciones, así como los libros de acuerdos que constituirán el eje central del gobierno de los regidores. El incremento lógico de la documentación con el paso de los años y con la mayor cantidad de trámites administrativos necesarios, hicieron que pronto se dedicara una habitación dentro del Ayuntamiento para este fin, poniendo su custodia también bajo tres llaves que estaban en manos del alcalde mayor, de un regidor y del escribano del Concejo. Esa situación se mantuvo hasta que los cambios en la vida política nacional y municipal ocurridos durante el siglo XIX dejaron sin valor jurídico una buena parte de la documentación custodiada en el archivo, al que paulatinamente se le fue prestando menos atención. Se tradujo esto en el descuido del local en que se albergaba y en la consecuente falta de organización, agravándose su situación por la inexistencia de personal cualificado. Este abandono se corregiría en parte con el nombramiento de archivero honorario recaído en Joaquín Espín Rael el año 1921, y con los sucesivos nombramientos que con ese carácter se fueron haciendo hasta que a mediados de los años 70 se contempló la necesidad de dotar al Archivo de personal específico y de un local adecuado. A comienzos de esa década el Archivo, con Juan Guirao García como director, se ubicó en el antiguo Pósito de Labradores, edificio que mostró pronto su insuficiencia para albergar los fondos de que consta, así como unas condiciones poco adecuadas para la conservación de la documentación y para ofrecer un entorno aceptable tanto para la consulta como para el trabajo del personal. En 2010 el Archivo se trasladó a su actual sede, a la llamada Casa de los Alburquerque, que fue completamente acondicionada al efecto. En la actualidad dos personas, encuadradas en el Grupo C1, se hacen cargo del funcionamiento de este servicio.

El Archivo Municipal de Lorca, cuyas series documentales abarcan desde 1257 hasta la actualidad, ha sobrepasado sus tareas iniciales para convertirse en un archivo histórico de la ciudad. Entre sus fondos cuenta ya con los de otras instituciones locales que tienen sus documentos aquí depositados, e incluso con algunas colecciones particulares, lo que ofrece unas perspectivas muy amplias para el historiador interesado casi por cualquier temática que afecte a Lorca y su municipio. Entre esos fondos documentales destacan:

  • Archivo del Distrito Notarial de Lorca (1492-1914).
  • Oficio de Hipotecas (1768-1866).
  • Archivo de la Comunidad de Regantes de Lorca (1774-1950).
  • Casino de Lorca (1845-1952).
  • Actas Capitulares de la Colegiata de San Patricio (1533-1852).
  • Granero Decimal de Lorca (1568-1836).
  • Círculo Mercantil (1932-1959).
  • Hospital de San Juan de Dios (Beneficencia) (1547-1978).
  • Casa de Guevara (1495-1976).

Con respecto al fondo municipal, el primer documento conservado data de 1257, pero las series documentales no comienzan a estar completas hasta finales del siglo XV, siendo el caso más significativo el de las actas capitulares que arrancan en 1474. La desigual custodia de la documentación a lo largo del tiempo ha propiciado que algunas series documentales presenten notables lagunas. Las más significativas, las que afectan a las actas capitulares, en las que puntualmente hay faltas de algunos años en la Edad Moderna y la ausencia significativa de los libros de acuerdos comprendidos entre 1811 y 1829. En cuanto a otros fondos, ya se recibieron con algunas mermas o seleccionados por los organismos de origen. A modo de ejemplo, en los protocolos notariales se observa la falta de aquellas escribanías que se vieron afectadas por riadas históricas (ej. 1802) y en el caso del Hospital de San Juan de Dios, no se han conservado completos los libros de actas de la institución de Beneficencia.

(Archivoz) ¿Cómo afectó el terremoto al archivo municipal físicamente?

(MM) La estructura del nuevo edificio, salvo alguna pequeña grieta en los muros perimetrales de la antigua edificación adaptada que contiene la parte administrativa y de servicios, se comportó extraordinariamente bien, lo que permitió al Archivo seguir con su actividad habitual en los días siguientes.

(Archivoz) Al día siguiente de los terremotos tenemos entendido que se hicieron numerosas solicitudes de ciudadanos particulares al archivo ¿qué documentos solicitaban?

(MM) A la mañana siguiente del terremoto se comenzaron a recibir peticiones de expedientes de obra mayor de aquellos edificios más gravemente afectados. Se trataba de conocer la estructura sobre plano para proceder a apuntalamientos en las zonas que precisaran de un apeo urgente, por encontrarse dañados los pilares o por simple prevención. La gran cantidad de edificios afectados en diverso grado generó durante meses nuevas consultas de propietarios y de arquitectos ocupados de la recuperación de los inmuebles afectados. La excepcionalidad y la urgencia de las primeras semanas nos hizo adoptar la decisión de prestar los planos o expedientes que se solicitaban con sólo la garantía de los datos personales. Transcurridos dos meses, se habilitó un sistema regulado de préstamo que arroja la cifra de algo más de cuatrocientos préstamos de documentación entre mediados de julio de 2011 y finales de ese año. En ese cómputo no se incluyen las consultas en sala ni tampoco las consultas y préstamos realizados desde el 12 de mayo. La tasa de devolución de estos préstamos fue del 100%, no habiendo retrasos significativos que deban subrayarse ni otras incidencias destacables.

(Archivoz) En esas fechas, en plena crisis económica, ¿se pudo atender con normalidad, con los profesionales con los que contaba el archivo?

(MM) Las primeras dos semanas hubo que habilitar un horario especial de atención, acordado por los propios funcionarios del archivo ante la urgente demanda de información, para cumplir con aquellas peticiones que verdaderamente urgían, ya que se trataba de saber si el edificio podría aguantar en pie o bien habría que derribarlo. Cuando se tomaron las decisiones más importantes sobre el estado de estructuras gravemente afectadas, el horario volvió a ser el habitual, aunque la intensidad en la demanda de información no comenzaría a declinar hasta unos tres o cuatro meses después de los seísmos.

(Archivoz) Los trabajos de recuperación de la muralla medieval de Lorca tras los terremotos sacaron a la luz un curioso descubrimiento: unos 300 documentos que van desde el siglo XVII hasta comienzos del siglo XX ¿Qué clase de documentos eran? ¿Cómo va la restauración?

(MM) No se trata de 300 documentos en sí, sino de algo más de 300 fragmentos de documentos que ya tenían un nivel de abandono y deterioro notable cuando se introdujeron en la obra de reparación de la muralla que debió hacerse hacia 1903, fecha de los últimos fragmentos datables. Unos restos, por tanto, con interés únicamente para la datación de la obra de reparación de la muralla y que no contienen cosa alguna que sea interesante para la historia. Los fragmentos se conservan en el archivo Municipal en compañía del informe realizado por los técnicos del Archivo General de la Región de Murcia, a donde se llevaron para su limpieza e identificación.

Una vez más queda demostrada la importancia de los archivos y sobre todo la profesionalidad de las personas que trabajan para la conservación de la documentación ante los graves terremotos ocurridos en la ciudad de Lorca en 2.011.