“Hay que prestar atención al continente y no sólo al contenido de los documentos”: Entrevista con Santiago Manuel Rodríguez Maldonado.

Entrevistamos al doctorando Santiago Manuel Rodríguez Maldonado, quien participó en el pasado XXII Coloquio de Historia Canario-Americana. Desde su quehacer como investigador, nos habló de su experiencia en archivos y un enfoque distinto: la paleografía y la diplomática como bastión para analizar el documento.

(Archivoz) Antes que nada, ¿podrías decirnos cuál ha sido tu trayectoria profesional y cómo llegaste a interesarte en la archivística?

(Santiago) Mi trayectoria aún no es muy larga, pero sí tiene un matiz curioso. Empecé estudiando Economía, pero pronto descubrí que ese no era mi sitio. Fue la evolución humana y unos apuntes de una compañera en la biblioteca de mi municipio quienes hicieron decidirme por la Historia. Así, realicé mis estudios de Grado en Historia en la Universidad de La Laguna, graduándome en el año 2015. Ya desde finales de la carrera, la paleografía marcó el desarrollo de una de mis facetas más ventajosas; en base a ello, y al haber hallado en Sevilla una especialización, decidí ir a la ciudad hispalense a cursar el Máster Universitario en Documentos y Libros. Archivos y Bibliotecas de la Universidad de Sevilla, y en el cual obtuve el Premio Extraordinario Fin de Estudios al mejor expediente de mi promoción en 2016. Con este máster, obtuve las especialidades de paleografía, diplomática y archivística, lo que hizo interesarme por los documentos antiguos, ya fuese por su escritura, su estructura o su ordenación en un archivo. Actualmente estoy desarrollando el Programa de Doctorado en Historia por la Universidad de Sevilla, ampliando más específicamente las especialidades que poseo, además de asistir a congresos y presentar comunicaciones y publicar artículos.

(Archivoz) Te conocimos en el Coloquio de Historia Canario-Americana bajo la exposición titulada “La documentación al servicio del Concejo: las actas capitulares del Concejo de Tenerife en el siglo XVI”, por lo que entendemos que estás trabajando en el Archivo Histórico de Santa Cruz de Tenerife, en específico ¿cuáles fondos y cuál ha sido tu criterio para la selección y el estudio de estos?

(Santiago) Realmente, cualquier persona podría pensar que actualmente desarrollo mi investigación en un Archivo Histórico Provincial, pero no es así. Esa comunicación es una pequeña muestra de mi estudio doctoral y lo desarrollo en el Archivo Municipal de San Cristóbal de La Laguna. Esta documentación perteneció al Concejo de Tenerife cuando sólo existía un único ayuntamiento como lo entenderíamos ahora; y por ende hablamos de una documentación municipal que custodia la ciudad de San Cristóbal de La Laguna en su archivo, y no de otros tipos de documentos de carácter notarial, señorial o familiar, que se custodian en otros espacios. Las actas capitulares son el producto de las sesiones de cabildo que realizaba ese concejo, y pertenecen a la sección primera de dicho archivo y conforman un único bloque, denominado “Libros Capitulares”.

La propuesta de ello provino de mi codirectora de la tesis doctoral y, junto a mi tutora, decidimos analizar un tipo de documento que ha sido muy trabajado históricamente, pero ahora desde una perspectiva que hasta el momento no se ha realizado en las Islas Canarias, y que espero acabar con buenos resultados y mucha satisfacción. Además, vino motivada por la especialización que poseo, y que ya comenté, lo que hizo que centrara mi investigación en las vertientes específicas que menciono y que en las Islas Canarias será algo novedoso.

( Archivoz) ¿Cuál es la metodología que aplicas al trabajar con estos documentos, tanto en criterios de paleografía como de diplomática?

(Santiago) Realmente no hay una metodología específica, cuando tienes unos conocimientos previos y pasas la mayor parte de tu tiempo leyendo documentos acabas acostumbrándote. Principalmente, lo que aplicas paleográficamente primeramente es la identificación de la escritura para localizar los rasgos que la definen. Luego compruebas cómo el escribano y/o escribiente plasma esas características en los documentos y que, junto a sus aportaciones personales, van mostrando su forma de escribir. Muchas veces descubres formas de realizar ciertas letras o abreviaturas de algunas palabras que te llegan a sorprender. En cambio, con la diplomática es diferente. En este caso, el tipo documental está claro, pero a medida que se consulta más documentación debes identificar cada documento (y puedo asegurar que hay veces en las que cuesta conocer ante qué documento te encuentras). Ya una vez clasificado el documento, comienzas a establecer las partes que lo componen y a hacer comparaciones, ya sea con los mismos tipos de documentos (como es lo que realizo yo con mi estudio) o con otros tipos documentales diferentes. Eso es lo que enriquece cualquier estudio, la comparación. La emoción que siente uno como investigador cuando encuentra algo que le ayuda a su estudio o que le descubre algo nuevo que no conocía es una sensación que no se puede describir con palabras.

(Archivoz) Comentaste en tu exposición trabajar el documento, ya no sólo por el contenido sino por el continente ¿a qué te referías con ello?

(Santiago) Los historiadores, por lo general, a lo largo del tiempo se han preocupado por las principales preguntas a responder: qué, cómo, cuándo, dónde y por qué. Y son preguntas básicas que nos hacemos todos en cualquier investigación de carácter histórico, pero que se pueden aplicar también a este ámbito. Los documentos son la fuente básica de cualquier historiador y de sus estudios (aunque no la única) y siempre el foco de análisis documental se ha centrado en su contenido, es decir, en lo que dice, quiénes aparecen, la temática que tratan…pero, nadie se percataba de analizar otros aspectos de los documentos que también contribuyen a dar información relevante. No sólo importa si se funda un mayorazgo o si alguien se bautiza o se casa, sino que también revelan otro tipo de información: como la escritura que presentan esos documentos, cómo fueron redactados, su encuadernación, los materiales empleados, y principalmente quién realizó dichos documentos y dichas encuadernaciones. En definitiva, hay que prestar atención al continente y no sólo al contenido de los documentos. Afortunadamente con el paso del tiempo han aumentado los estudios de este tipo en España, principalmente en la Península Ibérica, y mucho menos en las Islas Canarias.

(Archivoz) Otro inciso que recalcaste fue darle un mayor valor a la paleografía y a la diplomática como disciplinas, ¿cuál es tu propuesta? ¿Consideras que la formación en estas disciplinas no se les da la relevancia que merecen?

(Santiago) Una de las razones por las que creo que no se les da la importancia que merecen, en los planes de estudio de las universidades, radica en la diversidad de ramas que debes aprender durante la realización de la carrera, para luego elegir el camino que mejor se adapte a tus habilidades o gustos. Siempre hablo desde mi experiencia, claro está. La Paleografía y la Diplomática son básicas para cualquier historiador, sea cual sea la época en la que esté especializado. Tradicionalmente, se han tratado como ciencias auxiliares, es decir, complementan a disciplinas como la Historia, la Filología, la Historia del Arte, entre otras. Sin embargo, también son ciencias propias y pueden ser objeto de estudio y de entidad suficiente como para realizar investigaciones propias, como ya se viene haciendo, y no como un apoyo a los análisis históricos. Yo, realmente, no propongo nada, pero sí abogo porque se les dé la importancia que tienen, ya que son la herramienta básica para cualquier investigador, como ya dije. A día de hoy, hay muchos estudios que se centran en las escrituras o en análisis diplomáticos de los documentos, como bien así desarrollo ahora mismo en mi tesis doctoral, y son estudios propios, donde la Historia funciona como apoyo y no al revés. Por eso, considero que se deben entender como unas ciencias mixtas: por un lado, tienen sus características y sus pilares para ser estudiadas independientes, y por otro lado, son el complemento de otras ramas, como ya dije, así de ciencias naturales y tecnológicas como humanísticas o sociales, porque sin conocimientos de paleografía, por ejemplo, no se podrían realizar estudios históricos sobre medicina o sobre ingeniería o arquitectura. A la hora de la verdad, la Paleografía y la Diplomática son unas de las principales piezas del ajedrez histórico.

(Archivoz) ¿Existen otros proyectos en los que estés trabajando actualmente, relacionado a este ámbito?

(Santiago) Ahora mismo mi proyecto clave es la tesis doctoral centrada en estos dos ámbitos y en esta documentación. Sin embargo, también estoy trabajando, laboralmente hablando, con documentación. No me libro de los documentos como puede comprobar. A día de hoy, estoy trabajando para una empresa que tiene adjudicado un proyecto del Gobierno de Canarias consistente en identificar y describir documentación en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife. Con ello se trata de dejar identificados y descritos los documentos que forman parte de esa entidad y, sobre todo, ordenados para que la institución y los usuarios que deseen consultarla puedan disponer de ella sin ningún tipo de problema. También tengo algunos proyectos con alguna institución pendientes de realizarse, y de los que por el momento no puedo adelantar nada, o incluso cosas que surgen en determinados momentos que uno aporta lo que puede. Espero que sigan saliendo más y que poco a poco se vea lo que yo, y muchas otras personas, estamos capacitados para desarrollar tanto en la academia como fuera de ella.