“Los organismos productores de documentación militar fueron reformados en múltiples ocasiones“: Carmen Rial, directora técnica en el Archivo Intermedio Militar Noroeste (1ª parte)

 

Hoy está con nosotros Carmen Rial, Archivera Facultativa del Estado que trabaja como directora técnica en el Archivo Intermedio Militar Noroeste situado en Ferrol, A Coruña.

(Archivoz) Nos gustaría que nos explicaras en qué posición del Sistema Archivístico militar se sitúa este Archivo Intermedio, en qué momento se creó o cómo llegó a formarse.

(Carmen Rial) El Ministerio de Defensa tiene su propio Sistema Archivístico, abreviado SAD. Dentro del mismo, se distinguen el Subsistema Archivístico de la Armada, el del Órgano Central, el Subsistema Archivístico del Ejército del Aire y el Subsistema Archivístico del Ejército de Tierra, abreviado SAET. Como sistema archivístico completo, en el SAET existen Archivos Históricos (en Ávila, Guadalajara, Madrid y Segovia), a los que transferimos documentación de más de 20 años los Archivos Intermedios territoriales (Noroeste, Pirenaico, Centro, Sur, Ceuta, Melilla, Canarias y Baleares) así como el Archivo General del Cuartel General del Ejército. Como Archivo Intermedio, apoyamos archivísticamente y recibimos transferencias de los Archivos Centrales de las Unidades, Cuerpos y Organismos militares (regimientos, batallones, cuarteles generales, jefaturas,…) del territorio que nos corresponde a cada uno, en el caso del Noroeste, de las Comunidades Autónomas de Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco, La Rioja y Castilla y León.

(Archivoz) ¿Qué fondos tiene el archivo? ¿lo tenéis descrito?¿existe posibilidad de acceder al fondo o fondos? Es decir, ¿de qué instituciones proceden los documentos que tenéis en el archivo?

(CR)Lo primero a tener en cuenta es que el volumen documental supera los 7.500 metros lineales, y que las fechas extremas se extienden desde finales del siglo XIX hasta 2016. Aunque se dice habitualmente que los archivos intermedios no reciben documentación de menos de 5 años, la situación real a veces así lo demanda. El Ejército es una institución viva, que se reorganiza continuamente, y entre los cambios programados no es extraño que se prescinda de algún organismo militar que nos entrega entonces las fracciones de serie finales de su fondo documental. La idea sobre el cuadro de clasificación con la que me gustaría que se quedasen quienes lean esta entrevista es la de que los organismos productores de documentación militar fueron reformados en múltiples ocasiones a lo largo de este periodo de aproximadamente siglo y medio, cambiaron de ubicación, de nombre, de naturaleza, pero también heredaron funciones unos de otros, y por tanto documentación.

Pasando ya a concretar, el cuadro de clasificación tiene 5 grupos de fondos. El primero de ellos incluye documentación de las Capitanías Generales y los Gobiernos Militares, que si bien no disponen de inventarios detallados sobre la totalidad de cada uno de los fondos que hagan posible la realización de investigaciones sistemáticas basadas en ellos, sí están siendo utilizados para contrastar y completar informaciones procedentes de otras fuentes de este y de otros archivos, especialmente del Archivo General Militar de Ávila y del Centro Documental de la Memoria Histórica. También pertenece a este grupo la documentación de las Comandancias de Obras con expedientes (de obras, de expropiación, etc.) sobre los edificios y terrenos que dejaron de estar afectos a un uso militar.

El segundo de los grupos documentales del cuadro de clasificación es el de las unidades de la fuerza, agrupadas en las tradicionales armas de Infantería, Artillería, Caballería e Ingenieros, así como los nuevos tipos de unidades que escapan a esa categorización. Casi toda la documentación de este grupo consiste en los llamados “expedientillos personales”, es decir, expedientes breves que se abrían en un determinado regimiento o batallón bajo el nombre de una determinada persona mientras permanecía en el mismo. Tienen un contenido muy limitado y su interés para la investigación histórica es por tanto relativo, además de que su consulta en ocasiones aparece restringida por contener datos personales. Por todo ello, lo habitual no es que se sirva en la Sala de Consulta, sino que se remitan copias a la persona que realiza la solicitud de uno de estos expedientes, bien por interés genealógico bien porque le quiere utilizarlo para el ejercicio de algún derecho.

En tercer lugar está el grupo documental de la función del apoyo logístico militar, perteneciendo casi toda la documentación a distintos hospitales militares. En concreto, se trata de expedientes resultado de la dirección y administración del mismo y no de los expedientes clínicos que están bajo dependencia de los órganos directores de la sanidad militar, a los que remitimos las consultas sobre los mismos. En el Archivo Intermedio están los expedientes de alta y baja de los enfermos ingresados en el hospital, los correspondientes libros registro, fichas, pero también expedientes sobre material, asuntos, personal,… Aunque los inventarios existentes no son muy detallados, sí han sido efectivos para recuperar la información requerida para algunas investigaciones en los casos en los que el fondo documental ha llegado manteniendo el orden original.

El cuarto grupo es el de la documentación de reclutamiento del personal que realizó posteriormente a 1996 el antiguo Servicio Militar Obligatorio, conocido como “la mili”, así como la documentación de la tropa del Ejército profesional que finalizó dicha relación laboral hace más de cinco años. Cuenta con inventarios detallados pero debido a que su contenido incorpora datos personales y a lo reciente de todos los expedientes, esta documentación no está disponible para la investigación. Las personas titulares de los datos personales solicitan habitualmente copias de la misma para el ejercicio de derechos, bien directamente al Archivo Intermedio, bien a través de la Delegación de Defensa más cercana a su residencia, que se les facilitan a la mayor brevedad que resulta posible.

El quinto de los grupos documentales es el de los sumarísimos, el resultado documental de la represión judicial militar franquista. Para recuperar los sumarísimos que se solicitan se cuenta con inventarios detallados, con los ficheros-índice onomásticos que se usaban en los Juzgados Militares y con la documentación relacionada de los fondos documentales de las Auditorías de Guerra y las Secretarías de Justicia de las Regiones Militares. Estos casi 2.000 metros lineales son el objeto de prácticamente el 100% de las consultas que se realizan en la Sala por el público, que acude diariamente a hacerlo. Por el momento se ha de gestionar previamente una “autorización de consulta” con el Tribunal Militar Territorial Cuarto con sede en A Coruña, y que se concede conforme los plazos marcados por la Ley de Patrimonio Histórico Español.

Con el comienzo de la Guerra Civil, en el territorio sublevado la justicia militar sustituye la instrucción ordinaria de las causas por el procedimiento sumarísimo, o incluso el sumarísimo de urgencia, para facilitar y agilizar el castigo a la población lejos de del frente de combate. La segunda peculiaridad de esta documentación es también bien conocida: no sólo los militares leales a la República se vieron sometidos a sumarísimos, sino también el conjunto de la población civil.

Por tanto, es una documentación extremadamente valiosa desde múltiples perspectivas, y también por supuesto desde un punto de vista archivístico porque sus efectos administrativos y jurídicos han ido mutando con el tiempo mientras se intensificaba su valor histórico. En mi opinión, el potencial más importante de los sumarísimos está su papel en la consecución de la verdad, la justicia, la reparación y, especialmente, en las medidas imprescindibles para la no repetición.

Finalmente, el Archivo Intermedio también se pone en contacto con los archivos centrales que dependen de él en el caso de que se tenga conocimiento de que puedan tener la documentación solicitada por la persona interesada. De este modo los fondos documentales que se encuentran en los archivos centrales militares son también accesibles para todo el público (con las restricciones que marca la normativa) a través del Archivo Intermedio.

(Archivoz) En tu opinión profesional, ¿cuáles son las prioridades de recursos materiales  y personales que hay en los archivos militares?

(CR)El Sistema Archivístico de la Defensa puede considerarse el más completo y desarrollado del país por su distribución territorial, y por la complejidad y peculiaridad de las funciones de los organismos a los que sirve. Es un sistema archivístico completamente vivo, en el que se plantean todas las problemáticas y desafíos posibles relativos a la gestión documental electrónica y a la archivística tradicional. Afrontar todo ello con solvencia es imposible sin archiveros, por lo que la primera necesidad en mi opinión es la de recuperar el personal técnico de archivos que se ha perdido durante los últimos años, bajando desde los 27 de finales de 2011 a los 18 de fin de 2016, es decir, hay tan solo 18 técnicos para 25 archivos históricos e intermedios con más de 150 km de documentación, a una media de 8.000 metros lineales por archivero. No sólo se ha perdido en términos cuantitativos, lo fundamental es que las personas que se han ido acumulaban décadas de experiencia. Considero que para revertir esta situación no basta con subir las retribuciones, sino que hace falta que el Sistema Archivístico de la Defensa ofrezca a los archiveros otras motivaciones profesionales valoradas, como una verdadera capacidad de decisión en las cuestiones archivísticas, la participación en grupos de trabajo y órganos en que puedan aprovecharse nuestros conocimientos y experiencia y una formación de alto nivel.

En segundo lugar, las personas tienen derecho a recibir de los archivos militares un servicio de calidad, a contar con el mobiliario y equipos tecnológicos necesarios para usar las Salas de Consulta, y a revisar en internet los inventarios y demás instrumentos de descripción sobre los fondos documentales en una  interfaz intuitiva y ágil. Si tuviese que escoger una de entre estas necesidades como problema solucionado a corto o medio plazo, sin duda elegiría la puesta online de las descripciones, cuadros de clasificación y digitalizaciones en un entorno web estructurado archivísticamente, ya que ese es el único modo en que el contexto, o contextos de los documentos pueden ser comprendidos, y revelados los significados depositados en ellos.


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