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Estreno de la película The Post en los cines españoles

Hoy llega a nuestras pantallas The Post (Los archivos del Pentágono), un docudrama de Steven Spielberg que cuenta con 6 nominaciones a los Globos de Oro y con un reparto donde figuran Tom Hanks y Meryl Streep.

«En junio de 1971, los principales periódicos de EE.UU., entre los que se encontraban The New York Times y The Washington Post, tomaron una valiente posición en favor de la libertad de expresión, informando sobre los documentos del Pentágono y el encubrimiento masivo de secretos por parte del gobierno, que había durado cuatro décadas y cuatro presidencias estadounidenses. En ese momento, Katherine Graham (Meryl Streep), primera mujer editora del Post, y el director Ben Bradlee (Tom Hanks) intentaba relanzar un periódico en decadencia. Juntos decidieron tomar la audaz decisión de apoyar al The New York Times y luchar contra el intento de la Administración Nixon de restringir la primera enmienda… Historia basada en los documentos del Post que recogían información clasificada sobre la Guerra de Vietnam. Su publicación generó un enorme debate sobre la libertad de expresión y acabó en una dura batalla legal ante el Tribunal Supremo«. Filmaffinity.com/es

La cultura es algo que, por suerte, trasciende a cualquier voluntad, control o relato cerrado: Entrevista a los responsables de la Fanzinoteca

La Fanzinoteca es un proyecto de Barcelona que se articula a partir de un fondo de fanzines, hand-made books y otras ediciones de difícil clasificación con el objetivo de difundir este tipo de publicaciones y promover un espacio de práctica, estudio y reflexión de las mismas.

La fanzinoteca se inició en 2005 como un espacio de consulta permanente en Saladestar y al cerrar este espacio el proyecto tomó vida propia bajo el nombre de La Fanzinoteca Ambulant a partir del impulso de las tres personas que conforman el proyecto, Ricardo Duque, Lluc Mayol y Matías Rossi, y con la construcción del módulo itinerante en mayo de 2008.

Desde entonces el proyecto ha colaborado con diversos centros e instituciones como el Arts Santa Mónica, Ars Libris, AlhóndigaBilbaoGutter Fest, Tenderete, Fundació Joan MiróMUSAC, MACBATabakalera, etc.

Actualmente el archivo de publicaciones consta de más de mil doscientos ejemplares catalogados, a la vez que cuenta con aproximadamente la misma cantidad  en el fondo no catalogado. Las publicaciones que conforman el fondo provienen principalmente de España y América Latina y la mayor parte han sido realizados posteriormente en el año 2000.

(Archivoz) A pesar de llevar muchos años en este proyecto, La Fanzinoteca está más en boca de todos los últimos años debido al resurgimiento de la autoedición o small press. ¿Nos podríais hablar un poco sobre vuestro fondo en Barcelona y Valencia? ¿Os gustaría destacar algún fanzine en concreto?

(Fanzinoteca) Bueno, realmente el fondo està ubicado en Barcelona, aunque actualmente Lluc vive en València y por esto consideramos que el proyecto está repartido entre estas dos ciudades.

No sabemos si ahora el proyecto está más en boca de todos, la verdad es que siempre lo pensamos como en una carrera de fondo que, además, no pensamos en ganar (si nos permites el símil deportivo). Es posible que, en algunos ámbitos una cierta “moda” de la autoedición nos haya dado más visibilidad y eso a veces nos sorprende a nosotros mismos. Eso tiene que ver con la actitud con la iniciamos este proyecto que nunca pretendió ser un referente si no más bien un lugar donde aprender, investigar y compartir un interés sobre este tipo de publicaciones. Un lugar común.

Precisamente por esto no tendría mucho sentido destacar un fanzine en particular. Es obvio que tenemos nuestros favoritos (y que van cambiando con los tiempos, claro está), pero la propia esencia del proyecto pone el foco en la diversidad y eclecticismo del fondo.

(Archivoz) En cuanto al archivo, sabemos que “no se sigue ningún rigor metodológico aunque, seguís vuestra propia taxonomía con unos parámetros definidos pero muy amplios”. Nos gustaría conocer un poco más sobre vuestra iniciativa autogestionada, tagging day,  que da forma final a la organización de estos ejemplares. ¿Cómo es ese proceso de etiquetas de catalogación y la digitalización de las cubiertas para vuestro fondo online?

(F) Esto define nuestra posición desde este proyecto. Esta frase sacada de contexto es un poco engañosa. Nos referimos al rigor metodológico con el que se gestiona un archivo tradicional (si hay archivos tradicionales). Pensar en la fanzinoteca como un archivo riguroso pre-supondría que ha habido una idea prévia de aquello que había que archivar y para qué. En este caso pretendemos que la propia evolución del proyecto vaya marcando las necesidades metodológicas al servicio de un proceso, un relato, en construcción constante que además se pone al servicio de la propia esencia “inclasificable”, rizomática, de estas publicaciones. Hay mucho de deriva en todo nuestro proceso, y nos sentimos muy cómodos trabajando así.

Los tagging Days son básicamente jornadas de catalogación colectiva, en las que invitamos a la comunidad afín a este tipo de publicaciones a echarnos una mano con los procesos de catalogación, y a la vez a disfrutar de un día entre publicaciones de variadas procedencias. En estas acciones está reflejado el ADN de nuestro fondo, abrazando la serie de acontecimientos incontrolables por los que un ejemplar entra en el fondo catalogado: Por un lado, los fanzines y publicaciones por catalogar se van acumulando ya sea por aportaciones directas de sus autores, por compras nuestras en ferias o encuentros de autoedición, o por donaciones de otros fondos. De estas publicaciones llevamos al día del Tagging Day unas 300 – 400 publicaciones, y a partir de ahí, los participantes pueden elegir lo que les interese, y sentarse a profundizar en la publicación para luego catalogarla a través de un sistema online que hemos diseñado junto con nuestro colaborador Ulises Soriano. De esta forma, podemos decir que el crecimiento del fondo es un proceso bastante orgánico. ya que el material llega a nuestras manos muchas veces por caminos diferentes a nuestros intereses personales, pero a la vez, el orden y el momento en el que entran en el fondo, depende de los intereses propios de cada uno de los Taggers o catalogadores temporales en cada una de las sesiones.

Durante los Tagging Days además nosotros cocinamos para todos los asistentes, buscando que haya un espacio de distensión y conversación durante la comida, que creemos aporta en una humilde medida, un espacio de intercambio y fortalecimiento de vínculos dentro de las propias escenas de autoedición locales donde se desarrollan.

(Archivoz) El concepto “anarchivo” os acompaña últimamente para definir La Fanzinoteca “desde esa preposición a medio camino entre la  negación, la afirmación y lo anárquico”. ¿Nos podéis explicar un poco más este concepto? ¿Está relacionado con la carga ideológica que normalmente acompaña al movimiento fanzinero?

(F) Exactamente. A esto nos referimos. Se trata de un archivo que se va construyendo sin un plan prefijado. Los ejemplares llegan a nuestras manos por diferentes vías no previstas. Tampoco tenemos una protocolo de actuación, o plan de adquisiciones,  en este sentido, ni un interés especial en completar una imagen de la autoedición en un momento o en un lugar en concreto. A veces hablamos más de trabajar a partir de una acumulación de ejemplares que de una colección. Se trata de material que se junta en nuestras cajas por una cierta “afinidad natural”. Pensamos que esta forma de actuar es más afín a la naturaleza contingente del mundo fanzinero.

(Archivoz)En vuestra web, mencionáis que “responde a la necesidad de recuperar y compartir la pasión por ciertas formas de hacer y entender  la cultura”. ¿Consideráis que el concepto de cultura/Cultura engloba vuestra filosofía o es más bien contracultura?

(F) Hace un tiempo escribimos un texto que llevaba por título “contra la Cultura” en la que nos posicionamos en esta disyuntiva. Básicamente creemos que la cultura es algo que, por suerte, trasciende a cualquier voluntad, control o relato cerrado. O sea que más allá de la apropiación que ciertas instituciones, intelectuales o mercados hagan sobre algunas prácticas, la Cultura nunca podrá representar completamente a la cultura. La idea de contracultura sería entonces una forma de acotar o apropiarse de ciertas prácticas, así que no nos sentimos muy identificados con este concepto.

(Archivoz) Aunque no tengáis ninguna ambición a la hora de producir valor ni generar un patrimonio, realmente esta acción y la colaboración del MACBA o participación en ferias como Gutter Fest, os dan cada vez más difusión tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. ¿Cómo son esas experiencias donde promovéis el acceso al fanzine?

(F) De eso se trata, de generar acciones en distintas instituciones y espacios sin establecer excesivas diferencias en caso que sea un museo de arte contemporáneo, una feria o un centro social okupado. Todos ellos son espacios culturales en que se abren posibilidades de relación con distintas personas, colectivos. Las únicas diferencias las establecemos entre ellas son las relaciones económicas que proponemos en cada caso y según las posibilidades de cada lugar, es decir, el presupuesto de una acción en una institución oficial y con capacidad de pagar una remuneración económica se utiliza más adelante en la producción de acciones en instituciones autogestionadas o independientes.

Fanzinoteca

(Archivoz) La fanzinoteca ambulant es una magnífica idea con el objetivo de difundir este tipo de publicaciones ¿Cómo surgió esta innovadora propuesta? ¿Qué otras actividades tenéis relacionadas con el mundo del fanzine?

(F) En realidad fue la génesis del proyecto. Como decíamos al principio el proyecto se inicia a partir de un espacio de consulta que teníamos en una estantería de Saladestar, un espacio autogestionado en Barcelona. Al cerrar el espacio nos preguntamos qué hacer con ese material y la idea de construir un módulo itinerante fue la solución. A partir de ahí, aparecieron distintas formas activar el fondo itinerante con eventos como los “jamzines” (autoedición colectiva en un evento exprés), charlas, talleres, la edición de la revista Minca,  etc.

(Archivoz) En parte y debido a la crisis, la precariedad ha sacudido mentes y desempolvado ideas empujando al fenómeno del resurgimiento del fanzine en papel. El amateurismo, la artesanía y el valor de lo efímero, ha aumentado en España. ¿Qué opináis de esa evolución a lo largo del tiempo?

(F) No creemos que haya un solo motivo por el que lo amateur, el DIY y la autoedición demuestren esta longevidad. Seguramente la crisis fue (o es) una, pero también hay un efecto relacionado con los límites de la sociedad internáutica o la facilidad de acceso a ciertos sistemas de diseño y reproducción o la necesidad de significarse o singularizarse. Óbviamente hay en ello un cierto placer y pasión por un formato por el que mucha gente distinta se siente atraída por un montón de motivos. Intentar hacer una predicción de qué evolución va a tener esto iría en contra de nuestra propia posición ya que plantearía un conocimiento profundo de un fenómeno cultural que pensamos que se escapa a cualquier “radar”.

(Archivoz) Muchas gracias por vuestro tiempo y compartir este interesante proyecto con nosotros.

(F) Muchas gracias a vosotras por vuestro interés!

 

La memoria viva del Archivo General de la Nación en México

El potente terremoto de magnitud de 7’1 que ha colapsado México cumple un mes. ¿Cómo se recupera una ciudad tras la catástrofe? ¿Cómo se enfrentan a la reconstrucción urbana? El valor de los archivos es fundamental como herramienta para recuperar la identidad patrimonial de una nación. Esta corta introducción del Archivo General de la Nación de México nos es útil para concienciarnos de la importancia del valor documental que tiene la memoria fotográfica y fílmica de los archivos en tragedias naturales.

«El Archivo General de la Nación resguarda los documentos fundamentales del Estado Mexicano y sus antecedentes históricos. Está organizado en más de 740 fondos, contiene cerca de 375 millones de hojas que en longitud equivalen aproximadamente a 52 kilómetros. Los documentos resguardados permiten reconstruir la historia de nuestro país y algunos de ellos, por su importancia histórica a nivel mundial, ya que forman parte del registro denominado: Memoria del Mundo, de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)«.

«Queremos que la historia se disfrute con los cinco sentidos»: Entrevista a «La Odisea de la Historia»

La Odisea de la Historia es una empresa con el objetivo de divulgar la historia a través de experiencias. Este reto empresarial lo han fundado los jóvenes Carlos Jiménez y Moisés Hidalgo. Ambos nos han concedido una entrevista en Archivoz para contarnos esta aventura y el contacto con los archivos.

(Archivoz) Bienvenidos Carlos y Moisés, y muchas gracias por colaborar con Archivoz.es. Os agradecemos enormemente el hacernos partícipes de La Odisea de la Historia, debido al gran desafío que plantea el abrirse hueco en el mundo cultural hispalense. ¿Nos podéis dar las razones por las cuales hicisteis la Licenciatura de Humanidades? ¿y os decantasteis por una especialización en historia?

(Moisés) Bueno, creo que a los dos siempre nos ha gustado la historia. En mi caso ha sido un poco culpa de la inercia y la casualidad. Siempre he tenido claro que era de letras, la historia me encantaba, pero también me gustaban otras cosas. Me decanté por la licenciatura de humanidades porque tenía un plan de estudios muy abierto donde se tocaban muchos de los palos que me gustaban (de hecho, casi todos). Fue en los últimos años de carrera cuando me decanté por la historia. Me empecé a entusiasmar con un trabajo que tuve que realizar para la asignatura de Historia Contemporánea y, una vez acabado, el profesor me animó a seguir investigando porque pensaba que podía salir una tesis de ahí. Me fui metiendo cada vez más y me di cuenta de que la investigación me gustaba. Como ya digo, fue un poco mezcla de inercia y azar, y siempre digo que si otras circunstancias se hubieran dado, podría haber acabado estudiando, filosofía o filología clásica en vez de historia.

(Carlos) Yo siempre he sentido fascinación por la historia y sobre todo por la historia antigua. Desde pequeño me quedaba embobado con las películas de Indiana Jones y soñaba con estudiar a las momias cuando fuera mayor. No sé exactamente de dónde viene esa fascinación por el mundo antiguo, pero es algo que siempre he tenido. Cuando tuve que elegir la carrera descubrí el grado de Humanidades, que mezclaba la historia con otras cosas que también me encantaban. Me pareció precioso y me lancé a hacerlo de cabeza, y aún hoy sigo alegrando por haberlo hecho.

(Archivoz) ¿Y en esos estudios, era la asignatura de archivística obligatoria?

(M) En mi caso sí, porque escogí ese itinerario curricular, y si querías seguirlo tenías que cursar una asignatura llamada “Archivística”, tal cual. Creo que el caso de Carlos es un poco diferente, porque en los grados ya desaparecieron las especializaciones.

(C) Claro, en el grado ya no pude tener esa asignatura, así que fue un poco diferente. Lo poco que dimos de archivística fue parcialmente en una asignatura de “TICs”, donde trabajamos con PARES y alguna otra herramienta similar. La verdad es que fue más adelante, en el máster, cuando empecé a relacionarme más con el mundo de los archivos.

(Archivoz) ¿Os pareció adecuado el programa de formación? ¿Realizasteis actividades prácticas?

(C) Sí, puedo decir que aprendí, pero, como he dicho, lo que vi fue poco. Recuerdo que realizamos algunas actividades prácticas con PARES que me resultaron bastante útiles.

(M) Puedo decir que aprendí bastante con la asignatura Archivística. Creo que fue en tercer año de la Licenciatura y hasta ese momento la verdad es que no me había acercado al mundo de los archivos. Además realicé las prácticas de la carrera en un archivo intermedio, en la Delegación del Gobierno en Andalucía, en el que también aprendí mucho. La verdad es que todo esto fue muy útil para conocer la naturaleza y funcionamiento de los archivos, y me acordé bastante de estos conocimientos cuando tuve que manejar documentación de archivo para mi Trabajo de Fin de Máster.

(C) También recuerdo una actividad práctica muy enriquecedora, el “Tour Archivístico”: un viaje que hacíamos visitando distintos archivos históricos españoles, como el Histórico Nacional, el de Simancas y el de la Chancillería de Valladolid.

(M) Sí, yo también tuve la oportunidad de hacer el mismo viaje. De hecho, fui dos veces.

(Risas)

(Archivoz)  Como historiadores, ¿Qué relación habéis tenido con archivos o centros de documentación?

(M) Para mi Trabajo Fin de Máster tuve que manejar una documentación del Archivo del Congreso de los Diputados que estaba prácticamente sin trabajar. Contado brevemente, mi investigación se centraba en el discurso agrarista del Andalucismo histórico en la II República, y la documentación con la que trabajé se encuadraba en torno a los debates sobre la reforma agraria republicana. Era una documentación muy curiosa: cuando se estaba debatiendo en el parlamento esta reforma agraria se abrió un plazo que cualquier interesado mandara sus opiniones, propuestas e inquietudes. Se recibieron muchos documentos de lo más variopintos, enviados por sindicatos, cámaras agrarias, hermandades de labradores, juristas, y también por meros interesados en el tema.

(Archivoz) ¿Qué herramientas encontráis útil tras cursar esos estudios?

(C) Bueno, sobre todo, de lo que nos han dotado estos estudios es de una comprensión clara del mundo archivístico y documentalista. Esto es muy importante y ahora con La Odisea de la Historia nos estamos dando más cuenta que nunca. Me explico: unos conocimientos tales no hacen que seas un experto en todos los temas (algo, de hecho, imposible), pero te enseña a localizar la información, sabes cómo se llega a las fuentes. Tener criterio en este sentido es la mitad del trabajo del historiador… si no más.

(Archivoz) ¿Cómo surge La Odisea de la Historia?

(M) Nos conocimos en Italia, en una de las campañas de excavaciones arqueológicas del Teatro Greco de Villa Adriana (Tívoli), que eran llevadas a cabo por el área de arqueología de la UPO. Allí congeniamos bastante bien, nos dimos cuenta que aparte de compartir ciertos gustos teníamos ambos la misma actitud con respecto a la universidad. Los dos pensábamos que estudiar debía ser mucho más que ir a clase. De allí salieron primeros proyectos: revistas de humanidades, tertulias literarias, ideas de posibles negocios… teníamos muchas ideas, aunque la mayoría eran locuras (risas)… pero bueno, teníamos mucha imaginación y parecía que teníamos claro que queríamos vivir de las humanidades de alguna forma un poco diferente. Seguimos manteniendo el contacto y planeando cosas varios años hasta que llegó la hora en la que decidimos hacer el doctorado, fue entonces, cuando empezamos a darle forma a La Odisea y a apostar seriamente por esta idea.

(C) Es decir, las dificultades que encontrábamos para financiar nuestras investigaciones de doctorado fueron las que nos empujaron a emprender. Conseguir una beca era (y sigue siendo) muy complicado, así que había que buscar una alternativa.

(Archivoz) ¿Qué fuentes consultáis para crear las actividades monográficas en la ciudad de Sevilla?

(C) Depende de la actividad, pero siempre tenemos claro que una de las cosas que nos diferencian del resto de empresas de turismo cultural es precisamente el rigor, el basarnos en la investigación. Lo primero que hacemos cuando apostamos por un tema es un barrido bibliográfico, viendo lo que hay publicado, el nivel y la actualidad del tema. Luego, el siguiente paso lógico, cuando ya vamos teniendo una idea y el tema va cogiendo algo de forma, contactamos con expertos que nos puedan aportar alguna idea, es una ventaja de seguir en la universidad. Los archivos suelen ser el último paso, aunque no siempre llegamos a ese nivel, depende de la temática, insisto. Estamos trabajando ahora, por ejemplo, en el tema de la peste en Sevilla, y para esa actividad sí que hemos consultado algunos documentos de archivo de algunas iglesias. Ahora también estamos trabajando en una actividad sobre las brujas, y también queremos consultar fuentes primarias de procesos inquisitoriales, que creemos que pueden aportar bastante a la hora de acercar la historia a los interesados por el tema.

(Archivoz) ¿Son vuestros clientes capaces de valorar el rigor histórico que demostráis gracias a la investigación realizada en archivos y centros de documentación?

(M) Creemos que sí… o al menos eso queremos creer (Risas)

(C) Sí, claro, nos gusta pensar que es una de las cosas que nos diferencia del resto de empresas del sector. No queremos quedarnos en la historia superficial, en la “historia Wikipedia”, la información facilona y sin poco que aportar. Nosotros buscamos darle una vuelta más, crear discursos novedosos basados en la investigación de calidad, guiándonos siempre por el espíritu de la escuela de Annales, que es sin duda nuestro referente historiográfico más notable.

(Archivoz) ¿Me puedes poner algún proyecto ya realizado o en desarrollo?

(M) Bueno, tenemos básicamente dos tipos distintos de actividades: las rutas y los talleres. Ejemplo de lo primero es “Sexo, amor y vino en la Antigua Roma”, en el que hacemos un recorrido muy diferente por el Museo Arqueológico de Sevilla, explicando los roles sexuales y su relación con el vino, para después pasar a hacer una cata de vinos de la empresa Baetica, un grupo de arqueólogos-enólogos que ha conseguido reproducir el sabor del vino tal y como lo tomaban los antiguos romanos. De lo segundo tenemos “La Noche Vikinga”, un coloquio/degustación en el que realizamos un discurso muy desmitificador sobre la figura de los vikingos, que tanta ficción ha inspirado. Nuestras explicaciones se van intercalando con una degustación de platos de inspiración vikinga, una cata de hidromiel y un espectáculo de lucha con especialistas contratados.

(C) Creemos que se entiende bien nuestra actitud. Queremos que la historia se disfrute con los cinco sentidos y que, por supuesto, sea divertida a la vez que interesante.

(Archivoz)  A priori, parece difícil conjugar en la misma frase las palabras “historia” y “start-up” y, sin embargo, la idea de la Odisea de la Historia es atractiva e innovadora. ¿Cuáles han sido los retos a la hora de planificar vuestro proyecto empresarial?

(C) Bueno, queríamos salirnos del camino trillado de las típicas visitas guiadas, así que sobre todo era crear un tipo de actividades que fuera innovadora, con contenido novedoso, basado en la investigación, como ya hemos dicho. Esto puedo ser un salto mortal al vacío. No teníamos ni idea de cómo enfrentarnos a la creación de una start-up, teníamos muchas ideas porque somos personas muy creativas, pero de temas empresariales… imagínate. Así que arrancar con este proyecto, darle forma y en apenas unos meses estar funcionando ya es todo un reto que hemos superado.

(M) Desde luego, ahora queda seguir dándole forma, consolidar un catálogo de actividades atractivo y sólido, y ampliar el espectro de clientes, proveedores y colaboradores. Eso es lo que hemos tenido que hacer hasta ahora, pero todo ha sido tan rápido que prácticamente no nos hemos dado cuenta, ahora que ya hemos alcanzado un buen ritmo tenemos que detenernos más en estas cuestiones.

(Archivoz) ¿Te gustaría contarnos algo más acerca de tu experiencia en los archivos o en relación con La Odisea de la Historia?

(C) Pues que como ya ha dicho mi compañero todo ha ido muy rápido, llevamos solo unos meses y la gente nos pregunta que cuántos años llevamos con esto (risas). No es broma. Después de este primer impulso tenemos que trabajar en la ampliación del catálogo, que es fundamental. Por ello, tenemos la intención de consultar fuentes primarias para las nuevas actividades, para innovar en el discurso histórico no sólo en el aspecto, por así decirlo, divulgativo, sino también en el científico.

(Archivoz) Muchas gracias!

Conflicto sobre el protocolo de Gestión Documental en Archivos Referidos a las violaciones de DDHH

La primera parte del documento expone un breve resumen del conflicto en Colombia, posteriormente se expone porqué se debe aplicar el protocolo de gestión documental de los archivos referidos a las graves y manifiestas violaciones a los DDHH, e infracciones al DIH.

Si bien es cierto, Colombia cuenta con un robusto marco legal que le apuesta a la atención de situaciones de riesgo y las posibles violaciones de los DDHH y DIH, a la par de los numerosos esfuerzos del Gobierno Nacional por la aplicación total de dichas normas, pero es acertado decir que no es suficiente solo con emitirlas. El más reciente intento del actual legislativo Colombiano no solo contempla el ámbito jurisprudencial, sino que en esta ocasión también se le apuesta a la construcción de memoria, es por ello durante el primer trimestre del 2017 el Archivo General de la Nación Jorge Palacios Preciado y el  Centro Nacional de Memoria Histórica, publicaron El Protocolo de Gestión Documental de los archivos referidos a las graves y manifiestas violaciones a los derechos humanos, e infracciones al derecho internacional humanitario, ocurridas con ocasión del conflicto armado interno, la importancia y relevancia de este documento radica en su implementación, ya que debe ser adoptado por la administración pública en todos sus niveles, así como las entidades privadas que cumplen funciones públicas y/o los organismos regulados por la Ley 594 de 2000, a la luz del Decreto 1084 de 2015.

Pues bien, con el fin de no caer en el error del ciclo normativo clásico, y por el contrario entender un poco mejor el cómo y porqué debemos aplicar el Protocolo de Gestión Documental,  será necesario entender de forma resumida el contexto general del conflicto y la crisis humanitaria que vive Colombia, dado que dichas problemáticas han sido y serán la base para la construcción de memoria, y por supuesto todos sus registros de impactos en DDHH se materializa en documentos de Archivo.

MARCO ANALÍTICO DEL CONFLICTO – CRISIS HUMANITARIA QUE VIVE COLOMBIA

La crisis económica, la desigualdad, las economías ilícitas, los factores de violencia en las últimas décadas y la implantación de proyectos extractivos, agroindustriales e infraestructuras, se han acompañado o han sido instrumentalizadas por grupos armados ilegales, como una forma de apalancar su implantación violenta en diversos territorios, contribuyendo a la destrucción de tejidos sociales y prácticas culturales tradicionales.

En numerosas regiones el Estado central se desligó de responsabilidades esenciales transfiriéndolas a las regiones, en un marco de descentralización defectuoso, mientras que aspectos claves como la salud y la educación sufrieron un proceso de mercantilización, menoscabo en el acceso y la calidad de la atención.

De otra parte respecto a los contenidos geopolíticos y fronterizos es sabido que históricamente la frontera internacional colombiana se ha caracterizado por la baja presencia estatal y la captura de la institucionalidad por jerarquías y clientelas locales, condicionando el surgimiento de la violencia por la incapacidad del Estado para ejercer el monopolio de la fuerza, lo que lógicamente desencadena en vulnerabilidades sociales, económicas e institucionales, sumadas como lo mencione antes a la debilidad en el control y contención de las fronteras entre Colombia y las repúblicas vecinas, y esto como era de esperarse ha posibilitado la expansión de factores de violencia y conflicto armado.

Ahora bien en la actualidad vivimos un proceso de desarme y desmovilización, que  inició con el proceso de paz, reparación y reconciliación, pero este a su vez ha motivado la transformación y expansión de antiguas estructuras, así como el surgimiento de nuevas organizaciones armadas, estas estructuras armadas se encuentran disputando territorios, rentas lícitas e ilícitas, así como la injerencia en las administraciones locales y regionales, contribuyendo a ahondar las brechas existentes entre victimarios y victimas en temas como la justicia, la verdad, y la reparación, a la par  de alimentar fenómenos como la corrupción y procesos de desinstitucionalización y exclusión política.

Mientras que la Política de seguridad y derechos humanos no incluya componentes reales de seguridad como centro y eje transversal, se continuara con el subsumiendo del respeto y garantía de los derechos humanos, de forma tal que el lugar privilegiado que debe ocupar la realización de la dignidad humana en la política pública (por mandato constitucional), termina subordinado y con los mismos resultados negativos.  Dicho esto podemos afirmar que las expresiones del conflicto en escenarios urbanos ilegales históricamente han requerido de la influencia o control de los centros urbanos como el único camino para la consolidación del control político y poblacional, mientras que el país y la gran mayoría de su población no se concentra en recuperar su memoria.

Importancia de los Archivos en los DDHH – Protocolo de Gestión Documental

«La importancia de este protocolo para el país es que ofrece herramientas destinadas a identificar, proteger y conservar aquellos documentos que se han elaborado, acopiado y recopilado, durante las décadas que han sido escenario del conflicto armado interno, pero también de aquellos que se produzcan durante el tiempo que tome la superación del mismo. Los documentos denuncian, narran y ayudan a comprender y superar la violencia. Una vez hayan sido identificados, serán parte del patrimonio documental de la nación, enriqueciendo el conocimiento del pasado que posibilite develar la verdad acerca de lo sucedido y además, registrando las distintas maneras en las que concebimos el futuro» afirma el director del AGN, Armando Martínez Garnica.

Podríamos decir entonces que el objetivo general del protocolo es entregar a la comunidad archivística colombiana un instrumento que promueva, mejore y consolide los lineamientos y medidas tendientes a las mejores prácticas de gestión documental y así proteger los archivos referentes a violaciones en materia DDHH y DIH.

¿Por qué implementar el Protocolo de Gestión Documental?

El protocolo reconoce como documentos de archivo todos los formatos y soportes siempre y cuando registre cualquier información referente a la transgresión a los DDHH y DIH, amparando este postulado no solo en la legislación colombiana vigente, sino también, en el Principio Internacional de Lucha contra la Impunidad[1] .

Ahora bien el porqué de la implementación parece sencillo a simple vista, dado que la legislación colombiana, ordena a cada una de las ramas del poder público con representación institucional y a las empresas del sector privado que ejercían función pública a cumplirlo, pero es ineludible atender como un mandato también los principios internacionales sobre la lucha contra la impunidad, los principios institucionales (únicos para cada entidad), y por supuesto los principios relacionados con la función archivística (normatividad emanada por el AGN entre otros), entonces la respuesta a la pregunta inicial es, Si implementamos el protocolo, no solo seremos garante en el proceso de atención a víctimas, sino que también construiremos memoria nacional y lo más importante tendremos un aporte directo en la aproximación de un País que sale del conflicto y la crisis humanitaria.

[1] Conjunto de principios actualizado para la protección y la promoción de los derechos humanos mediante la lucha contra la impunidad. Consejo Económico y Social, Comisión de Derechos Humanos, Naciones Unidas. 61º período de sesiones, Documento e/cn.4/2005/102/add.1, 8 de febrero de 2005, http://www.idhc.org/esp/documents/PpiosImpunidad.pdf, consultada 11 de agosto de 2017

La colección de autógrafos de Pedro Antonio de Alarcón en la Real Academia Española

El departamento del Archivo de la Real Academia Española ha finalizado recientemente el proceso de descripción de la colección de autógrafos de Pedro Antonio de Alarcón, conservada por la institución desde mediados del siglo xx, pues hasta la fecha solo había recibido un tratamiento archivístico mínimo, no orientado a la divulgación. El resultado de este trabajo reveló que contenía seiscientos cuarenta y cuatro documentos, en su mayoría cartas y tarjetas de visita, y que la nómina de corresponsales de Alarcón, todos pertenecientes a las clases sociales privilegiadas de la segunda mitad del siglo XIX español[1], por ser protagonistas o partícipes en hechos relevantes de la vida política, cultural y social española, superaban el centenar. La colección bien puede considerarse una joya documental, en su conjunto, y por este motivo la incluimos en esta sección de la revista Archivoz.

Pedro Antonio de Alarcón (Guadix, 1833 – Madrid, 1891) fue académico de número desde 1875 hasta su muerte en 1891. En 1877 leyó su discurso de ingreso en la Academia para ocupar el sillón H. Es reconocido como uno de los escritores más importantes de la literatura española del siglo xix, con obras como Diario de un testigo de la guerra de África (1860), su primer éxito literario, El sombrero de tres picos (1874), El escándalo (1875), El niño de la bola (1880) y La pródiga (1882), obras que han mantenido el interés del público y de los investigadores hasta la actualidad.

Alarcón fue miembro destacado de la sociedad cultural la Cuerda granadina antes de trasladarse de Granada a Madrid, y, al igual que otras figuras decimonónicas, compaginó la actividad creadora, con las de periodista, académico y político ―diputado, senador, Consejero de Estado―. Fue director de varios periódicos ya en su juventud, El Eco de Occidente (1853-1854), El Látigo (1854), así como, fundador y redactor de La Política y colaborador en las revistas más importantes de la época, La Redención, El Criterio, La América, El Museo Universal, La Ilustración, El Semanario Pintoresco y el diario La Época.

El reflejo de esta vida polifacética es perceptible en el conjunto de la colección de autógrafos del archivo de la RAE, no solo por el amplio periodo que engloba, 1837-1929, sino también por la nómina de los corresponsales que representan el círculo de amigos y conocidos de Alarcón, en la que encontramos escritores, políticos, militares, miembros del clero y de la aristocracia, pintores, músicos, periodistas, médicos, poetas y críticos literarios. Aunque escasos, también hay autógrafos dirigidos a terceros, como Paulina Contreras, esposa de Alarcón, o Joaquín Alarcón, su hermano, y otros que Alarcón recibió como regalo.

La colección estaba organizada originalmente en cinco legajos, no en un álbum de autógrafos tan de moda en el siglo xix, como ocurre con el álbum de Paulina Contreras[2]. Cada legajo llevaba rotulado en el lomo un índice alfabético de los corresponsales cuyos autógrafos se habían coleccionado. En el primer legajo se agrupan los autógrafos de escritores «de primera línea» y músicos; en el segundo, los de periodistas, pintores, escultores y críticos literarios; en el tercero, aparecen documentos de literatos, médicos, músicos, políticos. En el cuarto legajo predominan los autógrafos de políticos y militares y algún miembro de la aristocracia y del clero. El quinto legajo conserva solamente los autógrafos de José Fernández Jiménez. Desconocemos las razones que llevaron a Alarcón a organizar los autógrafos de esta forma.

La riqueza de la colección está, además, en la diversidad de las tipologías documentales que presenta. Destacan en número las cartas y las tarjetas de visita sobre las notas, esquelas, minutas, originales y borradores de creaciones literarias en prosa y en verso, copias manuscritas y mecanografiadas de cartas y borradores, páginas sueltas de libros y prensa; y retratos en grabado y en fotografía. Es decir, están representadas todas las formas posibles de los autógrafos: manuscritos, cartas autógrafas firmadas, cartas firmadas, simples firmas y fotografías firmadas.

En el discurso epistolar observamos tanto el lenguaje sencillo, espontáneo y sincero como el afectado, propio de una relación más profesional con Alarcón. La temática es amplia, no solo hay intercambio de información sobre asuntos intrascendentes, sino también intercambio de ideas, crítica literaria de una determinada obra, felicitaciones, reproducción de conversaciones, estrategias, confesión de problemas e inquietudes íntimas o profesionales, descripciones de paisajes o hechos relevantes, recomendaciones, etc. Esta diversidad temática puede simplificarse en: (1) contenido intelectual, el referido a cuestiones de la actividad como escritor, periodista y académico, (2) contenido político, el relacionado con su actividad como diputado, senador y consejero de Estado y (3) contenido social, el utilizado para asuntos de amistad y relaciones sociales. El idioma de los documentos es el español, aunque hay algunos en árabe, francés, italiano y latín.

Al trabajar en la colección hemos detectado la pérdida de los autógrafos de algunos corresponsales que aparecían en los índices y hemos encontrado ciertas  dificultades para la identificación del autor de la fotografía de Emilia Pardo Bazán, felizmente resueltas.

Los meses de trabajo han quedado compensados con la contribución a la difusión y conservación de la colección mediante su descripción en la herramienta de consulta en línea del Archivo de la Academia ―http://archivo.rae.es/index.php/coleccion-de-autografos-de-pedro-antonio-de-alarcon―, y a la aportación de más datos para la conformación del perfil humano y profesional de los corresponsales y, especialmente, de Alarcón como escritor, político, persona y coleccionista.

Para finalizar, citamos algunos corresponsales cuyos autógrafos conservó Alarcón: Arrieta, Bretón de los Herreros, Campoamor, Cánovas del Castillo, Castelar, Echegaray, Espronceda, Pardo Bazán, Tamayo y Baus, Valera, Zorrilla, Madrazo, Haes, Nocedal, Ortega y Munilla, Benavente, Pidal y Mon, Manuel Becerra, duques de Montpensier, O’Donnell, Pi y Margall, Prim, Primo de Rivera, José de Salamanca, Serrano, Silvela, Tolosa Latour, López de Ayala, Menéndez Pelayo, duque de Rivas, Roca de Togores, conde de Cheste, Pereda, Arnao, Catalina, Saavedra y Olózaga.

Esperanza Prieto se ha ocupado de la organización de la colección de autógrafos reunida por Pedro Antonio de Alarcón en una estancia de investigación en el Archivo de la Real Academia Española, bajo la dirección de Covadonga de Quintana


[1] Corresponsales extranjeros fueron Giuseppe Verdi, Jorge Ronconi, Héctor Valera.
[2] El álbum de Paulina Contreras de Alarcón (J. A. Yeves Andrés. Madrid: Fundación Lázaro Galdiano; Diputación de Granada, 2013).