Entrevistas

«Lo peor es la autocensura que hoy practican algunos historiadores» : Entrevista con Francisco Xavier Redondo Abal, escritor y usuario investigador en archivos

Transcurridos más de 40 años de la muerte del dictador Francisco Franco, la recuperación de la memoria histórica sigue siendo en España un tema candente para la sociedad y para los profesionales de sus archivos. En Archivoz hemos querido aproximarnos a este debate a través de la óptica del usuario investigador de este tipo de documentación histórica.

Francisco Xavier Redondo Abal es un investigador centrado en la recuperación de la memoria histórica democrática, materia sobre la cuál ha escrito numerosos artículos y libros. Su testimonio resulta muy esclarecedor. Y es que además de historiador, escritor y usuario de archivos, nuestro entrevistado de hoy también es bibliotecario en la Universidade de Santiago de Compostela.

(Archivoz) Trabajas como bibliotecario y dedicas buena parte de tu tiempo libre a investigar en los archivos y a escribir sobre algunos de los episodios más duros de nuestra historia reciente. ¿Cómo empezaste en esto? ¿Qué es lo que te motiva como investigador?

(Francisco Xavier Redondo Abal) Es cierto que me gano la vida trabajando en la Biblioteca, pero mi formación primera es la de licenciado en Geografía e Historia -en la especialidad de Historia Contemporánea- y mi gran vocación son los estudios históricos: evaluar, comparar, analizar e interpretar los hechos del pasado para comprender de dónde venimos y entender el presente para, así, prevenirnos en el futuro. Las principales motivaciones que tengo como investigador son dos: descubrir aspectos del pasado oculto que muchas veces aparecen soterrados y, sobre todo, aprender y adquirir nuevos conocimientos a través de la investigación. Lo cierto es que, independientemente de que uno publique sus resultados y estos sean objeto de críticas y citas, la investigación histórica engancha. Y engancha mucho.

(Archivoz) ¿Cuál te parece que debiera ser el papel del Estado y de los archivos españoles para restablecer la dignidad de las víctimas del franquismo?

(FXRA) España es, tras Camboya, el estado donde más asesinados todavía permanecen en fosas de vergüenza: 114.000 hombres y mujeres que fueron víctimas de la barbarie y la intolerancia. Personas ejecutadas tras un minucioso y orquestado plan de exterminio elaborado y planificado mucho antes del asesinato de Calvo Sotelo. Un plan estructurado que dio comienzo con el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y que, al fracasar, derivó en una guerra de tres años. Lo que no podemos olvidar es que todos aquellos asesinados, todos los encarcelados y todos los exiliados no habían cometido delito de ninguna especie. Fueron, precisamente, los militares sublevados y sus soportes -la Iglesia católica, los grupos ideológicamente reaccionarios y las oligarquías económicas (industrial, financiera y rural)- los únicos que cometieron delito al oponerse por las armas a la legalidad constitucional y democrática representada por la Segunda República.

Una de las fosas comunes descubiertas en Estépar (Burgos) proveniente de agosto-septiembre de 1936, al inicio de la Guerra Civil Española.

Una de las fosas comunes descubiertas en Estépar (Burgos). Wikimedia

¿El papel del Estado en la reparación de las víctimas? Mira, el problema de España reside en que no es un país normalizado democráticamente y falta mucho camino por recorrer. Hay que tener presente que tres años de guerra y cuarenta de dictadura dejaron un poso de miedo y de terror que ayudó a enterrar la memoria y su relato. Ahí están, vivos y coleando, los mitos del franquismo. Mitos que historiadores serios como Reig Tapia, Francisco Espinosa, Ángel Viñas o, antes que ellos, Herbert Southworth, y muchos más intentan refutar a base de estudios rigurosos. Mitos que, por otro lado, quedaron bien consolidados durante la «modélica» Transición. Hubo que esperar al año 2002 para que el Congreso de los Diputados condenara formalmente el franquismo, aunque en realidad aquello fue un pacto tácito entre las dos fuerzas políticas mayoritarias. El Estado español debería declarar ilegales los consejos de guerra celebrados a raíz del inicio de la Guerra Civil; limpiar las calles y las plazas de los nombres fascistas (¿te imaginas en Alemania una calle dedicada a Himmler, Heydrych, Goebbels…?); demoler el Valle de los Caídos y devolver los bienes como el Pazo de Meirás; el Estado está obligado a trabajar en las tareas de exhumación, identificación y entrega a los familiares de los restos de las personas desaparecidas y asesinadas desde 1936 y, al mismo tiempo, reparar económicamente a sus descendientes; por otro lado, el Estado que se dice democrático debería perseguir legislativamente toda apología al fascismo y al franquismo, investigar y juzgar a los funcionarios que torturaron y asesinaron a opositores antifranquistas, algo muy difícil de llevar a cabo mientras no se derogue la Ley de Amnistía del año 1977.

Los archivos custodian parte de la memoria de la represión y son una base fundamental para conocer y estudiar aquel período histórico. Cualquier ciudadano alemán puede en la actualidad consultar sin cortapisas los archivos de la Stasi, la policía secreta de la extinta República Democrática de Alemania. ¿Se puede acceder sin restricciones a los archivos del Ministerio del Interior en España? ¿Y consultar el archivo particular de Franco, depositado en una entidad privada? Las respuestas, obviamente, son negativas.

(Archivoz) Investigadores y familiares de las víctimas han denunciado los obstáculos que aún existen para la consulta de determinados fondos documentales del período franquista. Incluso el Consejo de Derechos Humanos de la Asamblea General de Naciones Unidas o Amnistía Internacional han puesto en evidencia la aplicación abusiva de la Ley de secretos oficiales y otras restricciones del libre acceso a los documentos. ¿Cómo afectan a vuestro trabajo estas limitaciones de acceso?

(FXRA) Los obstáculos para el acceso a determinada documentación archivística existen, claro que sí. La Ley de Secretos Oficiales, de 1968, y la de Patrimonio Histórico y Documental, de 1985, no ayudan desde luego a superar muchas restricciones. En mi caso, por fortuna, nunca observé problemas y jamás se me negó el acceso a la documentación solicitada. Otra cosa bien diferente ocurre cuando esa documentación llega para tu consulta filtrada, censurada, amputada. Eso me pareció que ocurrió en un determinado archivo cuando solicité poder consultar los expedientes de incautación de la biblioteca privada de Castelao. Accedí a los documentos, pero estoy seguro que faltaban muchos.

Para realizar mis trabajos realicé muchas visitas a diferentes archivos: desde el Diocesano de Mondoñedo hasta el del Reino de Galicia, pasando por el Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares, el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, los archivos militares de Ferrol, el del Museo de Pontevedra, el Universitario de Santiago de Compostela, varios archivos histórico-provinciales, municipales… Todos sus archiveros fueron grandes profesionales: su amabilidad, disponibilidad y sus orientaciones resultaron fundamentales para poder redactar mis trabajos. Sin su profesionalidad todo hubiera sido más complicado y, desde luego, los resultados diferentes.

(Archivoz) La represión política es un fenómeno que acontece por muchas vías, muchas veces de forma extraoficial y extrajudicial. ¿Qué importancia adquiere la documentación de los archivos en la investigación actual? ¿Y las fuentes orales?

(FXRA) La documentación archivística y el relato oral de quienes vivieron aquellos años se complementan y retroalimentan cuando hablamos del fenómeno de la represión franquista. No debemos olvidar que esa represión dejó una huella indeleble en la memoria de mucha gente que, ya como víctimas o como testigos, la vivieron en primera persona. Desde luego, los sublevados y sus colaboradores no tuvieron la necesidad de documentar el «paseo» de Ánxel Casal (que «un día apareció muerto en una cuneta», según leí hace muy poco en El Correo Gallego, como si sufriera un infarto) o el asesinato de Juana Capdevielle, por poner dos ejemplos. Pero hubo personas que vieron los cuerpos acribillados y otras que fueron obligadas a enterrarlos. Por otro lado, la represión jurídico-militar generó una documentación muy valiosa para el estudio de la represión: desde la detención de un individuo -y quién o quiénes la practicaron- hasta la instrucción del sumario -quién la llevo a cabo- pasando por las declaraciones del imputado y los testigos -qué dijeron y en qué términos, qué acusaciones expresaron- para concluir con las sentencias – cuáles fueron y quiénes las firmaron-.

(Archivoz) En los últimos tiempos hemos asistido también a algunas actuaciones que afectan a la difusión de los resultados de investigación. Baste recordar las resoluciones judiciales contra algunos compañeros vuestros o la reciente decisión de la Universidad de Alicante de eliminar de Internet los datos de quien condenó a muerte al poeta de Miguel Hernández. ¿Qué opinión te merece esta situación, a estas alturas?

(FXRA) Lo ocurrido en la Universidad de Alicante al respecto del caso de Miguel Hernández y la cita del nombre del ponente del consejo de guerra que condenó al poeta es una muestra más de lo que hablamos al principio de esta entrevista: España es un Estado sin normalizar. Pero, desde mi punto de vista, lo peor es la autocensura que hoy practican algunos historiadores ante la amenaza de lo que puede acarrearle ciertas investigaciones. Es decir, está ganando terreno la idea de no crearse problemas y evitar, por poner un ejemplo, citar los nombres y apellidos de los represores. Esta amputación del relato me resulta desagradable. Hace ya unos años, un solvente historiador como es Francisco Espinosa publicó a este respecto un libro revelador: Callar al mensajero, con un subtítulo que dice La represión franquista, entre la libertad de información y el derecho al honor. Pues bien, allí el autor extremeño describe y analiza casos muy significativos de la lucha existente entre la necesidad de saber y conocer contra eso que se llama honor. Casos como el de Dionísio Pereira, denunciado por los hijos del alcalde falangista de Cerdedo, o el de Ramón Garrido y el cierre por sentencia judicial de una página web en la que se relataba el terror fascista en O Grove durante la Guerra Civil. Lo cierto es que muchos jueces admitieron a trámite denuncias contra historiadores, documentalistas o cineastas acusados de «herir el honor» de pistoleros y criminales. Pocos jueces, casi ninguno, acudieron a una fosa a levantar acta e investigar qué ocurrió con los cuerpos encontrados y cosidos a balazos. Por lo que se ve, esos ciudadanos carecían de honor y no había que molestar mostrando la verdad de lo sucedido.

(Archivoz) ¿Cómo valoras la labor profesional de las personas que trabajan en los archivos españoles? ¿Has detectado algún problema reseñable en los servicios de los archivos donde investigas?

(FXRA) Como ya te comenté anteriormente, yo nunca observé problemas a la hora de solicitar, consultar y reproducir documentación archivística. Y hablamos de documentación dura en el sentido que trata de cárcel, fusilamientos, depuraciones… Jamás encontré cortapisas e incluso el profundo conocimiento mostrado por muchos archiveros de los fondos existentes en los lugares donde trabajan resultó una ayuda fundamental, sirvió para explorar otras vías y mejorar el resultado final de mis investigaciones. En la mayoría de los casos, mi experiencia en los archivos me muestra que sus funcionarios trabajan con una profesionalidad digna de elogio. Otra cosa diferente es la legislación sobre el acceso al documento.

(Archivoz) ¿Qué esperanzas albergas para la recuperación de la memoria histórica democrática en los próximos años? ¿Puedes avanzarnos alguno de los asuntos con los que trabajas en la actualidad?

(FXRA) Yo soy bastante pesimista en cuanto a la reparación de las víctimas y sus familiares y sobre la recuperación de nuestra memoria histórica democrática. Y eso que conceptos como Verdad, Justicia y Reparación son recomendaciones que diferentes organismos de Naciones Unidas han encomendado al Estado español. Pero existe un dique de contención que se llama Ley 46/1977, de 15 de octubre, de Amnistía, una norma jurídica que impide investigar y enjuiciar supuestos crímenes contra la humanidad cometidos durante la Guerra Civil y el franquismo. Al final, todo se resume en una cuestión de voluntad política para legislar en favor de las víctimas. Pero esa voluntad no existe. Y cuando surge, aparece tímida y asustadiza, dando la impresión de que conocer la verdad resulta molesto y hasta peligroso. Lleva razón Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, cuando, apesadumbrado, reclama una actuación urgente para que las víctimas del franquismo dejen de vivir con la angustia de saber que sus padres o abuelos pueden seguir tirados en una cuneta para siempre. Todo un presidente de Gobierno se jactó de que no daría un solo euro para la memoria histórica. Y más recientemente, un diputado neofascista electo en el Parlamento andaluz calificó, en su rabioso discurso durante un pleno, a los voluntarios de las exhumaciones de «buscadores de huesos». Lo dicho, un país sin normalizar.

Pero, así y todo, hay que destacar que los trabajos relacionados con nuestro pasado reciente no cesan y muchos estudios aparecen firmados por historiadores solventes y comprometidos que trabajan con rigor y metodología científica (nada que ver con Pío Moa, César Vidal, Rafael Torres, Martín Rubio…).

Hace dos años publiqué mi último trabajo, un ensayo sobre la actuación del Tribunal de Orden Público en Galicia (‘Arelas de liberdade na Galiza’, Editorial Laiovento) y acabo de terminar un estudio sobre el que no debo avanzarte nada porque está presentado a un premio de investigación, pendiente de fallo. Para entonces, si tú quieres, hablamos.

“Generar la confianza ha sido fundamental y es lo que tiene que pasar en un archivo vivo, te tienes que salir del rol de trabajadora para entrar como persona y que te abran las puertas”: Entrevista a Isidora Neira y Natalia Castillo, creadoras del Archivo Guillermo Núñez.

Desde Chile, entrevistamos a Isidora Neira y Natalia Castillo, Historiadoras del Arte que desde hace cinco años han desarrollado el Archivo Guillermo Núñez, un homenaje en vida al reconocido artista visual chileno que a sus 89 años sigue creando y dando vida a este archivo. Guillermo Núñez, tras una extensa trayectoria en escenografía teatral y artes plásticas tanto en Chile como en el mundo, en 1974 se transformó en una víctima más de la dictadura de Augusto Pinochet, siendo detenido y torturado en dos oportunidades, para ser finalmente exiliado en 1975. Tras doce años en Francia, trabajando activamente en la denuncia de los crímenes cometidos por la dictadura, vuelve a Chile para quedarse en 1987 y recibe el Premio Nacional de Arte veinte años más tarde. Actualmente vive y tiene su taller en Santiago, donde además se encuentra su archivo, el cual contiene más de 20.000 registros, documentos y obras que el propio artista conservó durante años, aún cuando muchos fueron destruidos en los allanamientos militares o por sus propios familiares, por el miedo a las consecuencias durante la dictadura. 

ARCHIVOZ: ¿Qué es y cómo nace el Archivo Guillermo Núñez?

Isidora Neira: hace cinco años aproximadamente, mientras desarrollaba mi tesis de grado sobre la obra de Guillermo, comencé a trabajar con él directamente y descubrí todo el material que tenía guardado en su casa y que sólo podían acceder a éste quienes lo contactaban personalmente. Esto además generaba que no hubiese ningún control sobre el acceso a los documentos y que no tuvieran el resguardo adecuado. Fue entonces cuando convoqué a Natalia, mi compañera, con el propósito de gestionar algún proyecto, hasta que decidimos que lo más básico, antes de hacer alguna publicación o cualquier otro proyecto, era ordenar el material. Decidimos crear el archivo y para ello, postulamos al Fondart[1], el cual no nos fue asignado porque “éramos muy jóvenes e inexpertas para hacernos cargo de un proyecto tan grande”, según las razones que nos entregaron. Tras un breve período de desesperanza, buscamos otras alternativas ya que creíamos que el proyecto era muy bueno y era necesario. Finalmente decidimos realizar un crowdfunding, que es financiamiento comunitario en línea, a través de la aplicación Kickstarter, que nos acomodó porque era una plataforma internacional que nos permitiría conectar también con la historia y los personajes que conocían a Guillermo fuera de Chile. Hicimos una campaña de dos meses, con la ayuda de amigos y familiares que voluntariamente aportaron con su trabajo traduciendo textos al francés e inglés, haciendo la voz en off de los videos en otros idiomas, y por supuesto con Guillermo también siempre apoyándonos, encantado con esta idea de colectivizar el proyecto. Él nos entregó el material para recompensar a quienes aportaran y al mismo tiempo empezamos a salir a la calle para hacer campaña y conseguir fondos más directos, haciendo intercambio de serigrafías de Guillermo por un aporte voluntario.

ARCHIVOZ: ¿Cuando dices salir a la calle, te refieres a que empezaron a hacer eventos?

IN: No, literalmente nos instalábamos afuera del Museo Nacional de Bellas Artes o del Museo de Arte Contemporáneo, con una tela sobre el suelo, instalábamos las serigrafías y junto con algunos compañeros que nos apoyaban, empezábamos a repartir volantes. A veces prácticamente teníamos que arrancar de la policía o explicarles qué estábamos haciendo y que esto era una donación de un artista.

Natalia Castillo: Nosotras salíamos con nuestros carritos de supermercado, a veces con maletas o bolsas, con todas las serigrafías de Guillermo, dos sillas y una manta, donde instalábamos las serigrafías. Imprimíamos los trípticos donde contábamos qué era el crowdfunding, quién era Guillermo Núñez, por qué era importante su archivo, qué era un archivo de arte, qué era un historiador del arte, lo cual también fue un lindo trabajo porque compartimos y socializamos mucha información en un gesto de intercambio.

IN: No obtener el fondo significó que tuvimos que hacer trabajo de difusión desde el primer momento, y nuestro archivo se hizo reconocido por todo este proceso. Nuestra gran característica es que conocemos a toda la gente que aportó con dinero o que aportó de alguna u otra forma, una lista de casi 500 personas con las que compartimos en algún momento. Se generó una comunidad en torno al archivo, a la cual llamamos cómplices.

ARCHIVOZ: Algo que también es muy característico de este archivo, es que se trata de un artista que aún está vivo. En ese sentido, ¿cómo se organiza el trabajo cuando el personaje en cuestión está vivo? ¿El se integra en el trabajo?

IN: Siempre hemos sido las dos muy respetuosas con Guillermo, ya que finalmente todo es de él y siempre le pedimos autorización para las cosas que queremos hacer y el siempre nos da esa autorización. Además tenemos claro que él sigue usando los documentos que nosotras estamos catalogando, por lo que ordenamos en función de que todo quede a su alcance, si bien está todo digitalizado para enviar y responder las consultas que nos llegan.

NC: siempre hemos pensado que el primer archivero de este archivo fue Guillermo y en la lógica para organizarlo, hemos querido que sea un archivo abierto y asequible para todas las personas, sean o no académicas, ligadas a la historia del arte o el teatro, o a otras disciplinas ad hoc, sino que siendo un ciudadano común o con cualquier otra formación puedan acceder y entender cómo funciona. Además se trata de un archivo que está creciendo todos los días, ya que Guillermo es muy activo, siempre tiene nuevos proyectos. Para nosotras también ha sido una ventaja que él esté ahí porque ha podido responder todas nuestras preguntas sobre la historia, procedencia y detalles de los documentos. Nosotras planteamos el archivo como un homenaje, entonces en el fondo no estamos trabajando sólo con documentos, sino que con la vida de una persona y en su propio espacio e intimidad.

IN: En ese sentido el trabajo más relevante que podemos hacer ahí es incluso el de la relación afectiva, porque nos ha tocado ordenar fotografías y que Guillermo se acerque a contarnos anécdotas sobre ellas. Y ahí tienes que sacarte esa idea del trabajo estricto y la histeria de no desordenar las cosas. Generar la confianza ha sido fundamental y es lo que tiene que pasar en un archivo vivo, te tienes que salir del rol de trabajadora para entrar como persona y que te abran las puertas.

ARCHIVOZ: ¿Qué tipo de material podemos encontrar en el AGN? ¿Qué registros podrían destacar como más interesantes o valiosos?

NC: En el Archivo Guillermo Núñez pueden encontrar diversos tipos de material y documentos, parte de este Archivo lo componen registros y catálogos de exposiciones individuales y colectivas, registros de prensa escrita, registro de obras, acciones de arte, intervenciones en espacio público, el trabajo de Guillermo Núñez como diseñador teatral, textos de y sobre Guillermo Núñez, sus libros de artista. De manera más general, contamos con material y documentación sobre el desarrollo de nuevos lenguajes plásticos durante los años 50 y 60 en Chile, información sobre la participación activa de las y los artistas durante el Gobierno de la Unidad Popular y archivos sobre el trabajo de artistas chilenos(a) en el exilio, entre otras cosas. También está la sección de objetos que son más personales de Guillermo, como sus fotografías personales o cartas entre familiares. Hay un par de documentos que sólo están en el archivo, son únicos. Cuando empezamos a digitalizarlos, hicimos algunos videos que subimos a youtube, donde salía Guillermo contando la historia detrás de ellos, como por ejemplo una carpeta de grabados que se hizo en el 57’, explicando cómo se encuadernó, donde se hicieron las impresiones, qué artistas participaron, por qué ya no hay más copias, etc. Esas cápsulas las subíamos a nuestra página en Facebook para que la gente pudiera acceder a ellas, con lo que de alguna forma esa copia ya no era “única”, sino que ahora hay más copias. Y ese es el rol de los archivos también, entregar información que está tan resguardada que a lo mejor no sabes que existe.

ARCHIVOZ: ¿Todas las digitalizaciones las hacen ustedes? ¿Tuvieron que comprar equipos? ¿Trabajan solas o tienen ayudantes?

IN: Trabajamos solas porque el espacio está en la casa de Guillermo, y así como respetamos los documentos también respetamos el lugar que se nos dio. Se ha generado una relación con él y su esposa y llevar más gente a su casa es complicado. Y si bien en Fondart habíamos pedido 30.000 dólares para comprar las estanterías y todo el equipamiento necesario, tuvimos que reducir el presupuesto como a un tercio, que fue lo que ganamos con el crowdfunding y el resto fue sólo amor al proyecto. Somos dos personas que digitalizamos, difundimos, contestamos las consultas, etc.

ARCHIVOZ: ¿Cómo ven ustedes la situación del trabajador y de los archivos en Chile?

IN: primero desde la pasión personal, me parece fascinante e increíblemente necesario. Pero la realidad también es la precarización laboral, como si nunca hubiera un futuro al respecto. En este momento nosotras tuvimos que “pausar” un poco el trabajo en este archivo, porque tuvimos que buscar un trabajo remunerado. Si bien estamos atentas y dispuestas para responder solicitudes, ya no le podemos dedicar el tiempo que quisiéramos porque no se puede. Y es triste porque es un archivo que en la medida que ha crecido, ha ayudado a mucha gente y podría ser más.

ARCHIVOZ: En los últimos años se han desarrollado varias iniciativas de archivos de arte en Chile. ¿Ustedes tienen relación con otros? ¿Creen que debiera existir una red de archivos de arte así como existen otras redes de archivos específicos?

NC: Al comienzo nos ayudaron mucho las chicas del Archivo Guillermo Deisler, quienes nos entregaron además su libro. Luego participamos de las tres jornadas que se hicieron en el Centro de Documentación de las Artes sobre Políticas de Archivo en Arte, donde pudimos conocer otras experiencias de archivos que estaban naciendo u otros más avanzados como el archivo de las Yeguas del Apocalipsis. Pienso que el trabajo colectivo siempre es lo mejor, hay que colectivizar la labor y la información, sin embargo no sé si sólo es necesario que se cree una red de archivos, sino que además debiera haber una intención por parte de cada archivo por socializar la información y no una red cerrada donde sólo entren los archiveros. Sería muy bonito hacer una red, porque siempre es bueno trabajar de manera colectiva, pero creo que debe ser colectivo en todos los sentidos, en términos de lenguaje y acceso.

ARCHIVOZ: Guillermo Núñez no sólo es un personaje trascendental en el mundo de las artes, sino que también en la historia política y social de Chile. ¿Qué papel juega ese rol político en el archivo?

IN: Yo creo que nosotras nunca hablamos sólo de arte respecto al archivo, principalmente porque Guillermo no es sólo arte, entonces la política está presente en todo nuestro archivo. Recurrir al apoyo mutuo para crear el archivo fue también una decisión política, socializar el archivo completo, hacerlo horizontal, exponer todo lo que pasó en la época más dura de Guillermo cuando estuvo detenido, cuando estuvo desaparecido. Hemos visibilizado absolutamente toda su posición política porque es parte fundamental de su trayectoria.

NC: El archivo en sí mismo es un gran gesto político. A veces subimos a Facebook fotos de acciones de arte que hacía Guillermo por ejemplo en La Legua[2] y él mismo nos sugería preguntar quiénes se reconocían en la foto. Esto me parece muy social y político, porque acercas el archivo a un grupo de personas, a su memoria que no es sólo propia sino que también es memoria del país. O el acto de intercambiar obras por un aporte voluntario en la calle.

IN: Más allá del financiamiento del archivo, pensábamos que esta sería probablemente la primera vez que algunas personas podrían tener acceso a una obra de arte de un premio nacional, siendo quizá el premio nacional más cercano a la gente que puede haber. Cuando estas personas se nos acercan y nos dicen que antes no conocían a Guillermo Núñez y ahora sí, sentimos que hemos hecho bien nuestro trabajo.

ARCHIVOZ: Y en términos más específicos ¿es posible encontrar en este archivo documentos que aporten a la construcción de la memoria de nuestro país, en torno a la dictadura y la defensa de los derechos humanos?

IN: en el archivo está la correspondencia que Guillermo Núñez  envió a su familia cuando estuvo detenido en Cuatro Álamos[3], donde entrega algunas reflexiones personales o pide libros que desea leer. Hay registros de prensa internacional en los que se busca al artista Guillermo Núñez que desapareció tras una exposición. También hay material sobre el apoyo de los artistas chilenos en el exilio, a la situación y a los artistas en Chile. Está el timbre y documento en el que se indica que Guillermo es peligroso para la seguridad nacional. No hay tanto más porque también fue un material delicado, que resguardó la familia y con ello arriesgaban la vida.

ARCHIVOZ: Entendiendo que el archivo en sí mismo lo es, ¿qué podrían destacar como logro? ¿Cuál es el futuro del archivo y qué pasará con esta pausa que nos comunican?

IN: Si bien estamos en una pausa, seguimos muy ligadas al archivo, estamos siempre en contacto con Guillermo y estamos planeando cómo continuar el trabajo. Este es el proyecto más querido que tenemos y tiene toda nuestra coherencia política y social.

NC: A futuro siempre estamos amasando cosas, nos queda además más trabajo de archivo físico, en términos de conservación del material, algunas digitalizaciones de obras que son más grandes y requieren otros formatos y condiciones de digitalización. Buena parte del archivo está digitalizado pero aún falta sobretodo lo más actual, y en la página falta la correspondencia y algunas obras. Como logro, el poder hacer un archivo y trabajar tranquilas, con la conciencia de haber hecho bien las cosas, en sincronía con lo que pensamos, con lo que creemos como sujetas políticas y sociales. Tener un proyecto en el que hemos dado todo de nosotras, y que un grupo de personas también lo diera todo, no sólo dinero, sino que también un pendón para hacer la campaña, un computador, una cuenta en EEUU para recibir el dinero en Chile, entre otros aportes que nos dio esta comunidad de cómplices, gente que incluso no conocía a Guillermo Núñez antes de involucrarse. Crear el archivo Guillermo Núñez y que sea tal como es hoy en día.

[1] Fondo entregado por el gobierno chileno para financiar proyectos e iniciativas culturales, actualmente llamado Fondos Cultura.

[2] Barrio antiguo de Santiago que en sus inicios tuvo un fuerte compromiso y activismo político social, ligado a la izquierda y que actualmente se ha hecho reconocido por el estigma del narcotráfico y la delincuencia.

[3] Centro de detención y tortura que funcionó en Santiago entre 1974 y 1978, administrado por la DINA, servicio de seguridad e inteligencia de la dictadura.

*Guillermo Núñez ha lanzado recientemente un nuevo libro, llamado “Dibujar con sangre en el ojo”, el cual se presentó en Madrid en la librería La Central de Callao (http://www.librosdelaresistencia.com/?p=1769&fbclid=IwAR2d0hTfnLyiZJLrty7NalP1b8CSfb0xvYu9KLpFpO1t9ZwWSGh6u39TNCU)

** El Archivo Guillermo Núñez, en su repositorio digital, más información sobre su historia y cómplices se puede visitar en www.archivoguillermonunez.cl Para más noticias y actualizaciones, su página en facebook: Archivo Guillermo Núñez.

«Necesitamos hacer nuestra profesión más visible y concienciar a los organismo públicos y privados de su importancia»: Entrevista a Ana Bernardo

Ana Bernardo, Documentalista en la Dirección de Planificación, Ordenación e Innovación Social de la Consejería de Servicios y Derechos Sociales. 10 años participando activamente en la Asociación Profesional de Especialistas en Información de Asturias (APEI), 6 de los cuales a cargo de la presidencia, actualmente vocal, y miembro de la junta directiva de Federación Española de Sociedades de Archivística, Biblioteconomía, Documentación y Museística (FESABID).

[ARCHIVOZ] Profesional de la información polifacética, extrovertida trabajadora y comprometida, actualmente estás al frente de un ambicioso proyecto como es  el Centro de Documentación de Servicios Sociales de Asturias (CDSSA). Háblanos de él

(AB) Su finalidad es gestionar y difundir el conocimiento en el ámbito de Servicios Sociales, con objeto de satisfacer de manera eficaz las necesidades de información de profesionales de todos los campos interesados en el ámbito. Entre sus objetivos se destaca, gestionar y difundir el fondo bibliográfico de la Consejería de Servicios Sociales, difundir e intercambiar el conocimiento en el ámbito de servicios sociales, apoyar la investigación,  colaborar en la calidad y mejora continua en el ámbito de la gestión documental de la Consejería de Servicios Sociales, e incrementar y reforzar la transparencia y acceso a la información pública

[ARCHIVOZ] ¿Cómo surgió?

(AB) El CDSSA nace a principios del año 2018,  La Resolución de 16 de enero de 2019, de la Consejería de Servicios y Derechos Sociales, crea y regula el CDSSA, constituyéndose como unidad de información especializada vinculada al Observatorio Asturiano de Servicios Sociales (OBSERVASS).

La razón principal de su creación es el contexto actual de los Servicios Sociales que está sufriendo una importante transformación. Se trata de un cambio estratégico en el que el conocimiento, la investigación y la evaluación toman fuerza y se incorporan planteamientos, habituales en otros ámbitos, como la práctica basada en la evidencia. La intervención social se debe basar de forma sistemática en un conocimiento contrastado de su efectividad, derivado a su vez de la utilización de métodos sólidos de investigación empírica.

Dentro de este contexto, los centros de documentación especializados en el ámbito de los servicios sociales, juegan un papel fundamental, y ocupan una posición intermedia en este escenario y sus objetivos son poner a disposición de los y las profesionales información elaborada,  buenas prácticas y dar a conocer las novedades que se desarrollan en el ámbito de servicios sociales.

En Asturias aún no existía un centro de documentación especializado en este campo, a diferencia de otros campos cómo juventud, mujer, salud… y, por este motivo, la Dirección General de Planificación, Ordenación e Innovación Social que ejerce funciones en materia de planificación, innovación del conocimiento y el desarrollo de herramientas de calidad, puso en marcha la creación del primer Centro de Documentación de Servicios Sociales de Asturias, el CDSSA.

[ARCHIVOZ] En un Centro de Documentación tan especializado,¿ A qué tipo de usuarios dais servicio?

(AB) El CDSSA se dirige a profesionales de los organismos públicos de servicios sociales, a las entidades colaboradoras, estudiantes y a profesionales investigadores para promover la gestión y la difusión del conocimiento en este ámbito. El centro de documentación pone a disposición de los y las profesionales información elaborada,  buenas prácticas, da a conocer las novedades que se desarrollan en el ámbito de servicios sociales, colabora en la calidad y mejora continua en el ámbito de la gestión documental de la Consejería de Servicios Sociales, incrementa y refuerza la transparencia y acceso a la información pública.

Entre sus actividades destacan: administración del portal Socialasturias y perfiles institucionales de redes sociales de la Consejería, edición y coordinación de la revista + Calidad, elaboración de dossiers temáticos en temas de actualidad, distintos servicios de alerta con la finalidad de informar sobre temas de interés, búsquedas bibliográficas, formación de usuarios/as en recursos de información en servicios sociales y Blog del CDSSA, entre otras.

[ARCHIVOZ] Además de tu labor profesional, formas  parte de la actual Junta directiva de FESABID, así como de la Asociación profesional APEI. Qué objetivos pretendes y cuál es tu motivación?

(AB) Creo  firmemente  que hay un gran trabajo por hacer en la sensibilización profesional: necesitamos hacer nuestra profesión más visible y concienciar a los organismo públicos y privados de su importancia. Además, creo que hoy más que nunca debemos crear alianzas, necesitamos ser una única voz. Debemos avanzar y repensar nuevas formas de trabajo que nos permitan cumplir nuestras metas.

Mi papel durante estos años en el asocianismo me ha permitido crecer como profesional y cómo persona, y me ha dado la oportunidad de conocer otras formas de trabajar, otras visiones, grandes profesionales… Solo puedo estar agradecida de todos estos años de aprendizaje.

Me podía definir con el concepto acuñado por Gloria Pérez Salmerón en las últimas Jornadas Españolas de Documentación sobre el compromiso con el acceso a la información, Activista!

[ARCHIVOZ] Hace poco tiempo que se han celebrado las Jornadas Españolas de Documentación en Barcelona, en las que has tenido una presencia destacada. ¿Cuál sería tu valoración?

(AB) Mi valoración es muy positiva, y lo es por varias razones. Las Jornadas este año se presentaban bajo el lema “Abriendo puertas”: alternativas, oportunidades e impacto del acceso a la información,  y se trataron temas como el acceso democrático a la información, libertad de expresión, nuevos roles… pero sin duda destacaría el tema de Inversión social: trabajar en sociedad y crear comunidad.

Creo en el valor público de las bibliotecas y creo que pueden ayudar a crear comunidad y trabajar en la identidad de un pueblo/barrio/ciudad. En España en general nos caracterizamos por una población cada vez más envejecida, con una cierta tendencia hacia la pérdida de habitantes y un importante desequilibrio territorial. La planificación estratégica, en la que se incluyan las Bibliotecas Publicas, puede lograr una reversión de la situación que permita un desarrollo sostenible, garantizando derechos e igualdad de oportunidades a las generaciones presentes y a las que están por venir.

Otra elemento  a destacar en las jornadas fue la necesidad  del asociacionismo y la colaboración y cooperación entre distintas entidades con el fin de acercarse más a las necesidades reales.

[ARCHIVOZ] ¿Cómo ves las Jornadas en las próximas ediciones?

(AB)Pues veo unas jornadas llenas de colaboración, tanto a nivel público cómo privado con un fin común: mejora en la calidad en la prestación de servicios dirigidos a personas usuarias.

Unas jornadas con nuevas/recicladas formas de trabajo, con nuevos/reciclados paradigamas… en fin aprender, desaprender, reaprender…

Y por supuesto, unas jornadas en las que brindar con grandes profesionales (grandes amigos) por retos profesionales conseguidos!

Muchas gracias Ana!!

 

«En los comienzos del Archivo resultó fundamental el apoyo que nos brindaron tanto la Institución como el conjunto de los archivos parlamentarios de España»: Entrevista a Paloma Vaquero

Paloma Vaquero es la Jefa de la Sección de Archivo de las Cortes de Castilla y León y Presidenta del Grupo Español de Archivos y Archivos Parlamentarios y de Partidos Políticos del Consejo Internacional de Archivos (SPP/ICA), de su mano vamos a conocer, un poco mejor, la labor desarrollada en un archivo parlamentario.

[ARCHIVOZ] Desde hace más de 10 años desempeñas tu labor como archivera al frente del Archivo de las Cortes de Castilla y León en Valladolid. Acércanos, un poco, al mundo de los archivos parlamentarios.

(PV) Desde que finalicé los estudios superiores, estuve desarrollando mi labor profesional en el Archivo Central de la Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León; en 2006 di un paso más y aprobé las oposiciones de Ayudante de Archivos en esa misma administración. Ese mismo año se convocaron tres plazas de archivero para las Cortes de Castilla y león y me pareció que llevar a cabo la puesta en funcionamiento del archivo parlamentario de nuestra Comunidad podía ser una excelente oportunidad profesional. Obtuve una de las plazas también por oposición y me incorporé al Archivo de las Cortes de Castilla y León en 2007.
Así pues, aunque las Cortes de Castilla y León se constituyeron en 1983, el Archivo de esta institución tuvo que esperar casi 25 años para comenzar su funcionamiento, con la incorporación de los tres archiveros.
Nuestros primeros pasos no fueron fáciles; en los inicios resultó fundamental el apoyo que nos brindaron tanto la Institución como el conjunto de los archivos parlamentarios de España, que poseen un grupo propio dentro del Consejo Internacional de Archivos (y, más concretamente, en el grupo español de archivos parlamentarios) que funciona a pleno rendimiento desde hace ya más de veinte años.

[ARCHIVOZ] ¿Cuáles son los principales usuarios a los que atendéis?

(PV) Nuestro trabajo se orienta principalmente hacia los usuarios internos de la propia Institución. El archivo custodia tres fondos documentales: Cortes de Castilla y León, Junta Electoral de Castilla y León y Fundación Villalar – Castilla y León. Desde los servicios de la Cámara nos solicitan documentación, que se utiliza a modo de antecedentes de trabajo: es el caso de los Servicios Jurídicos o de Gestión Administrativa o Parlamentaria, por ejemplo. Asimismo, desde el Gabinete de Presidencia se suelen realizar peticiones relativas al fondo fotográfico y audiovisual que también conservamos, bien para actos que vayan a llevarse a cabo o para la organización de alguna exposición conmemorativa.

También atendemos a usuarios externos, que suelen ser investigadores que realizan algún tipo de trabajo concreto o tesis doctoral, en general en relación con la actividad parlamentaria desarrollada en nuestra Comunidad o con la función de representación de la Institución.

[ARCHIVOZ] En esto años al frente, con qué retos y dificultades te has encontrado?

(PV) En cuanto a dificultades, uno de los problemas habituales de los archivos es el de la visibilidad. En nuestro caso, existen dos factores que lo provocan: en primer lugar, el Archivo es el departamento de las Cortes de Castilla y León que más tiempo tardó en ponerse en funcionamiento, debido a que no se entendía bien la importancia de nuestra labor ni su necesidad dentro de la organización. Esto conlleva al segundo factor, que se resumiría en la reticencia de algunos de los departamentos a la hora de desprenderse de su documentación y transferirla al Archivo.
Sin embargo, a lo largo de estos años y gracias al trabajo que siempre hemos desarrollado los que trabajamos en el Archivo, se ha conseguido describir gran parte de los fondos documentales y se ha facilitado en gran medida la difusión del patrimonio documental. Asimismo, creo que hemos logrado poner en valor tanto la importancia de nuestro trabajo en la propia institución como la posición del Archivo dentro de ella.
Otro esfuerzo considerable realizado ha sido la formulación y aprobación de nuestro Reglamento de Archivo; hubo que esperar a 2016 para conseguir su publicación y no ha sido hasta el año en curso cuando se han aprobado los primeros calendarios de conservación y acceso.
Como reto principal en la actualidad, que me atrevo a extender al resto de los archivos y sus instituciones, cabe destacar que nos estamos enfrentando a la implementación de la gestión electrónica. Desde las Cortes de Castilla y León ya hemos dado algunos pasos para acometerla, si bien será un camino largo y difícil ya que los Parlamentos son instituciones muy reacias a modificar su sistema tradicional de trabajo; sin embargo, tenemos la ventaja de que somos instituciones pequeñas, para las que afrontar este reto debería de ser un factor favorable.

[ARCHIVOZ] Además de tu labor en el Archivo de las Cortes eres presidenta del Grupo Español de Archivos y Archivos Parlamentarios y de Partidos Políticos del Consejo Internacional de Archivos (SPP/ICA). Cuál es la misión del Grupo y quién lo conforma?

(PV) El Grupo está formado por todos los archivos parlamentarios de las Comunidades Autónomas junto con las Cortes Generales (Congreso y Senado). Nuestro principal objetivo es alcanzar una óptima colaboración y coordinación entre los diferentes Parlamentos, con el fin de homologar los trabajos para su mejor aprovechamiento.

Con periodicidad anual se organiza un encuentro en la sede de uno de los Parlamentos que forman parte del Grupo. En estas reuniones se debaten temas de interés relacionados con el tratamiento de los documentos parlamentarios; las conclusiones alcanzadas sirven para establecer la normalización de los procesos de clasificación, descripción y valoración de las series documentales.

Tenemos gran interés en difundir todos estos trabajos colaborativos, que son accesibles a través de nuestro blog:  http://archivosparlamentarios.blogspot.com/

[ARCHIVOZ] Comprometida con tu trabajo y con tu profesión, defensora de los profesionales de los archivos has tenido la oportunidad de colaborar con La Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA). ¿Cuál es tu visión sobre ello?

(PV) Formé parte como vocal profesional en la Comisión de Artes y Humanidades para la evaluación de los títulos de Máster al Espacio Europeo de Educación Superior, que posteriormente implantarían las Universidades Españolas. En concreto, mi labor consistía en estudiar la adecuación de contenidos, competencias y objetivos que nos presentaban en los títulos de orientación profesional. Porque si bien los títulos de Grado sirven para adquirir las competencias básicas, es en los títulos de Máster donde los estudios se perfilan como una especialización y más aún en los de orientación profesional.
En relación con la profesión de archivero, pude comprobar que, aunque muchos de los títulos se ofertaban con esa orientación, el problema es que carecían de contenidos para conseguir dicho perfil. Además, se observaba que las Universidades, en general, no ofertaban títulos de Máster que cualificaran para la profesión de archivero.

Muchísimas gracias Paloma, un placer haberte podido conocer un poco mejor .

Autor Foto de Portada: Carlos Espeso. Archivo de las Cortes de Castilla y León

Asimov, el visionario

Isaac Asimov (1920-1992) fue uno de los últimos sabios, en el sentido más amplio, que ha habido. Científico, divulgador, historiador y uno de los autores más importantes de Ciencia Ficción, basaba los futuros imaginados en sus obras en hechos científicos y en un profundo conocimiento de los seres humanos.

De la misma manera, realizó predicciones sorprendentemente acertadas acerca de la evolución de nuestra sociedad. Entre ellas, destacamos este vídeo, rodado en 1988, en el que el entrevistador Bill Moyers pregunta una serie de cuestiones y Asimov nos muestra un retrato magistral de la sociedad actual, tras la evolución y popularización de las Tecnologías de la Información. Cuestiones como la educación o el acceso al conocimiento quedan retratadas en uno de los primeros «retratos robot» que tenemos sobre una herramienta indispensable en nuestros días: Internet.